1The Legend of Zelda: Ocarina of Time (Switch 2)
En exclusiva para Switch 2, el remake de Ocarina of Time no es un remaster con filtros: Nintendo reconstruyó el juego de 1998 desde cero sobre un motor moderno, con todas las texturas y modelos nuevos, 60 imágenes por segundo a 1080p en modo sobremesa y HDR. La revisión llega también al oído, con la banda sonora de Koji Kondo —originalmente en MIDI— regrabada con instrumentos reales y arreglos orquestales, y con cinemáticas ampliadas que estrenan doblaje completo, español incluido. El Hyrule resultante conserva el trazado, las mazmorras y los puzles del original, pero cada rincón tiene ahora una densidad de detalle que hace irreconocible el decorado de 1998, y hasta las entradas en casas y comercios se resuelven sin pantalla de carga. Es la clase de trabajo que justifica el término «remake» aplicado a un clásico.
Las notas lo refrendan: con más de 70 análisis se plantó con un 96 en Metacritic, el mejor estreno de 2026 y uno de los veinte mejores de la historia del agregador, por debajo del 99 que el original conserva desde 1998. Famitsu le dio 37/40. Buena parte del mérito está en el criterio con el que se toca lo intocable: cámara libre con el segundo stick, botón de salto, sprint, selección rápida de objetos heredada de Breath of the Wild, vecinos con rutinas según la hora, diálogos nuevos, alguna misión secundaria inédita y melodías silbadas al micrófono de la consola. Eiji Aonuma explicó que dio libertad al equipo y que le sorprendió lo fiel que se mantuvo. Es un remake conservador y tiene cierta pérdida de nitidez en modo portátil, pero por lo demás es prácticamente perfecto.
