Reconócelo: fregar una olla para 80 gramos de arroz es una de las grandes injusticias de la vida moderna.
Y si vives en un piso sin cocina equipada, en un dormitorio de estudiante o simplemente no tienes arrocera, el microondas te saca del apuro. El mismo aparato que usas para calentar el café de la mañana hace un arroz suelto, grano a grano, sin que tengas que vigilar ni una ebullición.
Por qué el microondas cocina arroz mejor de lo que te han contado
El microondas calienta el agua de forma uniforme y genera vapor, que cocina el grano de manera muy parecida a como lo haría una olla. La diferencia es que aquí no hay fuego que bajar ni espuma que vigilar.
El truco está en las dos potencias. Primero a tope, para que se evapore la mayor parte del agua. Después a la mitad, para que el grano termine de hacerse sin reventar por fuera y quedarse crudo por dentro.
Ojo con el recipiente. El arroz se expande hasta triplicar su tamaño, así que elige uno amplio y apto para microondas. Si queda justo, se te desborda y el invento te dura dos minutos.
Las proporciones exactas según el arroz que tengas en el armario
La técnica funciona con cualquier variedad, pero la cantidad de agua cambia bastante. Estas son las medidas por cada taza de arroz, siguiendo la clasificación habitual del grano:
- Grano largo blanco (basmati o jazmín): entre taza y media y dos tazas de agua.
- Grano medio o corto (el de cada día, arborio): entre una taza y cuarto y taza y media.
- Integral: entre dos tazas y cuarto y dos tazas y media.
- Vaporizado: dos tazas y cuarto.
Son medidas orientativas, no una ley. El voltaje del microondas, el material del recipiente y la marca del arroz cambian el resultado, así que empieza por la proporción que marca el paquete y ajusta con la práctica.
El microondas no compite con la olla en sabor: le gana en tiempo, en platos sucios y en no obligarte a vigilar nada.
El paso a paso de las dos potencias (a prueba de torpes)
Lava el arroz bajo el grifo. No es obligatorio, pero en el grano largo quita el almidón sobrante y evita que se apelmace. Escúrrelo bien antes de seguir.
Ponlo en el recipiente con el agua, una pizca de sal y una cucharadita de postre de aceite. Sin tapar, al microondas a potencia alta entre 5 y 10 minutos, hasta que casi todo el agua se haya evaporado.
Ahora tápalo con un plato invertido o con una tapa apta para microondas y baja la potencia a la mitad. De 4 a 15 minutos más, según la variedad. Si es integral, súmale unos minutos extra sin dramas.
El último paso es el que casi todo el mundo se salta: déjalo reposar tapado, dentro del microondas y con el aparato apagado, cinco minutos. Ahí el grano asienta la humedad y se queda suelto de verdad.
Remueve con un tenedor para separar los granos y sirve. Ya me contarás.
Y si te sobra: recalentarlo sin que parezca goma
Mi opinión después de probarlo varias veces: para una ración o dos, este método gana por goleada. No por sabor, que es prácticamente idéntico, sino por tiempo y por trastes sucios. Para cuatro comensales sigo tirando de olla, porque el microondas se queda corto de capacidad y acabas haciendo tandas.
El arroz cocido aguanta de 3 a 4 días en la nevera dentro de un recipiente hermético. Para recalentarlo, añade una o dos cucharadas de agua por taza y calienta tapado en intervalos de un minuto. Recupera la textura y sirve de guarnición decente un martes cualquiera.
Y sí, es más barato que cualquier sobre precocinado: un puñado de arroz y agua del grifo. Poco más.
💡 El truco del almendruco
Tiempo total: entre 15 y 30 minutos, según la variedad. Nivel de dificultad: fácil. Consejo extra: si dudas con el agua, tira por la medida baja y añade un chorrito al final si ves el grano duro.



