Dani García ha soltado en YouTube el truco que le faltaba a mis croquetas: 75 g de queso crema dentro de la bechamel.
Lo cuenta el chef marbellí en uno de sus vídeos y lo cuenta como lo que es, un ajuste de nada que cambia el resultado entero. Las croquetas son el gran clásico del aprovechamiento español: nada se tira y todo acaba dentro de una bechamel. Nada de nata, nada de inventos raros. Queso crema, del de toda la vida, añadido al final y con el fuego ya apagado. La croqueta sale más cremosa sin perder el sabor a jamón, que es de lo que se trata.
Los ingredientes exactos (y el detalle de la hierbabuena)
Para un litro de bechamel, estas son las cantidades que maneja García:
- 1 litro de leche entera
- 150 g de jamón ibérico
- 50 g de mantequilla sin sal
- 60 g de harina de trigo
- 75 g de queso crema
- 2 huevos, harina y pan rallado para el rebozado
Y unas hojas de hierbabuena. Ese es el detalle que casi nadie copia y que le da un aroma distinto a la masa. Ojo, que la hierbabuena no va en la bechamel: va en la leche, infusionada junto al jamón.
El paso a paso que no falla: del roux al queso crema
Primero, la leche. Se pone a hervir con trozos de jamón magro y la hierbabuena, se apaga el fuego y se tapa con papel film como si fuera una infusión. Ahí se queda, templándose y cogiendo sabor. Antes de usarla, se cuela.
Segundo, el roux. Mantequilla en la cazuela, harina cuando esté caliente y paciencia para tostarlo bien. El propio chef avisa de que hay que cocinarlo hasta que pierda el sabor a harina cruda y coja un tono más oscuro. Sin dejar de mover, que se quema en un suspiro.
La diferencia entre una croqueta decente y una croqueta de chef no está en el jamón, está en veinte minutos de bechamel que casi nadie respeta.
Tercero, la leche colada sobre el roux, sin parar de remover para que no salgan grumos. Y aquí toca esperar: García tiene la bechamel cociendo 20 minutos a fuego lento, moviendo de vez en cuando. Después se añaden los tacos de jamón y dos minutos más de cocción. Los tacos, ni muy picados ni muy grandes: al morder tienen que notarse.
Cuarto, la sal. No se sala al principio. El jamón es un salazón, así que la sal se ajusta al final y probando. Y quinto, el queso crema, con el fuego apagado, removiendo hasta integrar. Ahí está el truco. Si lo echas hirviendo, pierde parte de sus propiedades y el invento no funciona igual.
Por qué este truco merece la pena (y dónde se tuerce)
Yo vengo de la escuela de la nata. La abuela echaba nata, la madre echaba nata y aquí seguimos. Pero el razonamiento del chef tiene sentido: el queso crema combina mejor con el jamón y con la hierbabuena, aporta cuerpo sin diluir y no necesita cocción extra. Es un cambio de tres segundos que se nota en la primera mordida.
El resto del método es puro oficio y ahí no hay atajos. Congelar la masa antes de empanar es lo que evita el desastre: se forman las croquetas con dos cucharas y se van al congelador.
Se rebozan duras, con harina, huevo, y pan rallado, repitiendo huevo y pan para un doble rebozado. Luego un rato de nevera y a la sartén, con aceite abundante a unos 150 ºC. Si el aceite está demasiado fuerte, se dora fuera y sigue cruda por dentro.
Mi consejo: prueba el queso crema una vez. Si te convence, adiós a la nata para siempre. Si no, siempre te quedará la bechamel de tu casa, que tampoco está mal.
💡 El truco del almendruco
Tiempo total: unos 45 minutos, más el reposo en frío. Nivel de dificultad: medio, con paciencia para el roux. El consejo extra: cuela la leche antes de verterla y no te saltes el tostado de la harina.



