El podenco Río apareció escuálido en el Camino de Santiago y acabó cambiando la vida de muchas personas y de otros perros.
Jennifer Vandersmissen nunca había dedicado su tiempo a la protección animal ni a los rescates. Hasta que un perrete famélico se cruzó en su destino, en mitad de una ruta que recorren miles de personas cada año. Y ahí empezó todo.
El encuentro que lo cambió todo en el Camino de Santiago
Ella no tenía ni idea de su raza. Solo vio a un ser que necesitaba ayuda y con el que había conectado al instante. El podenco es un perro de caza con milenios de historia y, cuando deja de servir, demasiadas veces acaba en una cuneta. Si quieres entenderlos mejor, en la entrada sobre el podenco hay contexto de sobra.
Esa primera noche durmió al raso con él. No le dejaban entrar en el albergue con el perro, así que se quedó fuera, en el suelo, con su perrete recién rescatado. Ahí se cerró un vínculo que ya no se rompería nunca.
Con el tiempo, Jennifer diría que Río le hizo sentir que recuperaba una parte de su ser que le había faltado toda la vida. Palabras suyas. El perro flacucho que nadie quería se convirtió en el centro de su mundo.
Hay perros que llegan sin avisar y le ponen nombre a todo lo que te faltaba.
De perro rescatado a narrador de sus propios libros
Cuando se lo llevó a Estados Unidos descubrieron que tenía una enfermedad congénita. Lograron operarle gracias a la solidaridad de cientos de personas y de varias protectoras, pero la dolencia le acortó la vida. Río murió con solo cinco años. Fue salvado al menos dos veces, y la segunda fue ella.

De todo aquello salió algo luminoso. Jennifer escribió Buen Camino Río, el primero de una trilogía, y lo hizo dándole la voz al protagonista: el libro lo narra Río en primera persona, con humor seco y un aire un poco distante. Al principio hasta se burla de los peregrinos. Hay dos títulos más en camino y ya está disponible en español y en inglés, en PDF en su web y en versión de bolsillo en Amazon.
La salud de Jennifer añade una capa de urgencia a todo. Le diagnosticaron un cáncer de pecho justo cuando murió Río y ahora se ha extendido a un pulmón. Ella lo cuenta sin dramatismo: rechazó la radioterapia para priorizar su calidad de vida y dedicar el tiempo que le quede a los perros y al legado de Río. Quiere terminar los tres libros porque, según contó, harán reír a quien los lea y le harán sentirse bien.
Hace poco volvió a España para dejar las cenizas de Río en el Camino, con la la ayuda de otros peregrinos.
Su homenaje personal a su chico español.
Lo que la historia del podenco Río enseña sobre galgos y podencos
La historia es bonita, sí. Pero también es el retrato de lo que les pasa a miles de perros de caza en España. Cuando un galgo o un podenco deja de servir, el abandono es demasiadas veces la salida. Galgos y podencos siguen siendo abandonados cada temporada, y muchos llegan a las protectoras con miedo, con heridas y sin ninguna costumbre de vivir dentro de una casa.
Protectoras especializadas como 112 Carlota Galgos, la casa de Jennifer fuera de Estados Unidos, lo ven cada día. Por eso el legado de Río va más allá de los libros: juntos siguieron rescatando y ayudando, incluso en plena pandemia, y ella continúa haciendo lo que puede con las fuerzas que tiene. Jennifer sigue apoyando a protectoras como 112 Carlota Galgos y pide algo muy sencillo: que se cuente la historia, que se sepa que un perrete que no tenía nada acabó narrando libros y que el Camino puede hacer mucho por mucha gente de formas que ni imaginamos.
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🐾 Huella animal
- ❤️ Por qué es importante para un amante de los animales: La historia del podenco Río demuestra que un perro rescatado puede cambiarlo todo.
- 📌 De qué no tienes que olvidarte: Adoptar es la vía; los podencos y galgos esperan familia en las protectoras.
- ⚠️ Cosas a tener en cuenta para el futuro: Si encuentras un perro perdido, avisa a una protectora o al veterinario más cercano.



