El alimento prohibido en tus cenas si ya has cumplido 50 años, según los expertos en nutrición

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«Prohibido» vende, pero los nutricionistas hablan de frecuencia y ración

Una nutricionista sostiene papaya y naranja frescas, destacando la importancia de una alimentación saludable.

La fórmula vende en el titular: un alimento, una edad y la palabra «prohibido». El consenso profesional, en cambio, es otro. «No hay alimentos prohibidos, pero sí de consumo reducido», resume la dietista y tecnóloga de alimentos Elena Fernández Tamayo, que aconseja reservar los caprichos a un máximo de una vez por semana. Andrea Sorinas, dietista-nutricionista experta en obesidad, insiste en que ningún alimento es bueno o malo en abstracto: depende del contexto y de la frecuencia con la que se consume. Es el mismo criterio de la pirámide de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), que sitúa bollería, mantequilla, dulces, snacks y refrescos en el escalón de «ocasional y moderado», sin vetarlos. El matiz no es menor: según el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana, el 65% de quienes quieren adelgazar elige dietas que eliminan alimentos y una de cada tres personas recupera después el peso perdido.

Lo que cambia a partir de los 50 tiene más que ver con el cuerpo que con las listas: desciende la masa muscular, se altera la respuesta hormonal y la insulina trabaja peor, de modo que cada exceso pesa más en el cómputo semanal. Hay datos que lo justifican. Los azúcares aportan en torno al 17% de la energía de la dieta española, según el estudio ANIBES, por encima del 10% que fija la OMS, que recomienda no superar el 5% para sumar beneficios. Y entre el 30% y el 40% de las calorías diarias proceden ya de ultraprocesados. En la cena, los especialistas señalan que el error habitual no es un alimento concreto, sino la ración y la costumbre: una cena escasa —una ensalada y una tortilla— dispara el hambre y empuja a picotear después. La pauta que se repite en consulta es la del plato: medio de verdura, una ración moderada de proteína, hidratos integrales y el capricho como excepción, no como rutina.