Meta discutió en marzo de 2023 una 'estrategia de susurro' para poner a académicos contra Jonathan Haidt, según documentos judiciales recién desclasificados.
La fórmula que aparece en los papeles es literal: whisper strategy. Y el objetivo no tiene nada de sutil: 'turn academics against Haidt', convertir a otros académicos en ariete contra el psicólogo que llevaba tiempo señalando a las redes sociales como una de las causas del aumento de la depresión y la ansiedad entre los adolescentes.
Pongamos el calendario en orden, porque importa. En febrero de 2023, Haidt ya había empezado a volcar sus tesis y sus investigaciones en su Substack, el altavoz donde cocinaba el discurso. Un año antes, en 2022, había llevado esas mismas conclusiones al Congreso de Estados Unidos. Su libro más conocido todavía no había llegado a las librerías.
Qué dice el documento (y qué no dice)
El texto desclasificado no describe una campaña de censura ni un plan de desprestigio al uso. Habla de una operación más fina: usar a otros expertos como contrapeso y aprovechar su autoridad científica para desactivar la de un colega incómodo. El campo de batalla no era un tuit, era la credibilidad.
El momento tampoco era casual. La compañía afrontaba una presión pública creciente por la salud mental de los menores y tenía encima la marejada de los juicios por seguridad infantil. Cuando el relato se te va de las manos, se llama a los profesores.
El detalle que casi nadie está mirando
A ver, tampoco nos hagamos los sorprendidos: esto es gestión de crisis de manual. Lo llamativo no es que una tecnológica defienda su versión, es que la estrategia consista en instrumentalizar a la comunidad académica que se supone por encima del barro.
En internet el relato no lo gana quien tiene los mejores datos, sino quien consigue que los demás dejen de citar al que los tiene.
Y ojo con el matiz: Haidt no era un agitador de foro, era un académico con cátedra y publicaciones a la espalda, como se puede comprobar en su entrada de Wikipedia. Cuando en Meta se habla de 'académicos', se habla de gente con nombre, apellidos y despacho, no de trolls de alquiler.
Por qué esto se lee como un precedente incómodo
No es un caso aislado, es un patrón. Meta ya pasó por su particular infierno reputacional con Cambridge Analytica y salió de allí con un manual de crisis muy rodado: matizar, comparecer y buscar aliados con bata cuando el debate se pone cuesta arriba. Lo que cambia ahora es el rastro documental. Antes intuíamos cómo funcionaba la maquinaria; hoy hay papeles que la describen por escrito.
Mi lectura es que el daño no está tanto en el plan como en la temperatura a la que se gestó. Una empresa que dedica recursos a buscar apoyos contra un investigador está reconociendo, sin querer, que ese investigador incomoda lo suficiente. Si sus tesis fueran humo, no haría falta susurrarle nada a nadie.
Hay un segundo efecto, más difícil de gestionar: cada documento que sale refuerza la idea de que el debate sobre redes y salud mental adolescente se juega tanto en los tribunales como en en el terreno de la reputación. Los padres leen titulares, los reguladores leen demandas y las plataformas miran el calendario. Aquí nadie discute solo ciencia.
Queda por ver cuántos papeles más aparecen y si alguno de esos académicos a los que se pretendía reclutar sale a dar la cara. Ahí sí que habría salseo de verdad.
El Salseómetro
Nivel de salseo: 7,5/10. Un gigante tecnológico pillado con los papeles encima mientras planeaba cómo desactivar a un crítico, y un académico que se ha convertido en el nombre más citado del debate sobre salud mental adolescente. No hay gritos en directo, pero esto es salseo de despacho con consecuencias judiciales (y esos son los mejores).
📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)
- 👤 De quién hablamos: Meta y el psicólogo Jonathan Haidt, su crítico más incómodo.
- 📲 En qué red social ha pasado: En Substack, donde Haidt publicaba sus tesis, y en los tribunales.
- 🔥 Por qué es viral: Porque los documentos revelan que Meta discutió cómo poner a otros académicos contra él.



