Picon murió tras varias visitas a AniCura y la Audiencia de Asturias aprecia ahora negligencia veterinaria: 4.500 euros de indemnización.
La sentencia 454/2026, fechada el 7 de octubre, revoca la absolución de primera instancia y estima en parte el recurso de la propietaria. La condena recae sobre AniCura HV Buenavista y dos veterinarios, que deberán responder de forma solidaria. Los hechos se remontan a junio de 2022, con un perro que ya arrastraba dos cirugías por una hernia.
El 30 de junio la propietaria lo llevó a urgencias porque temblaba y tenía dificultades para defecar; el día anterior había vomitado y había tenido diarrea. En la exploración no había fiebre y las constantes estaban dentro de la normalidad, pero el perro mostraba dolor en la zona lumbosacra e inflamación perineal. El diagnóstico fue dolor lumbar, y el vómito se atribuyó a una posible indigestión.
Al día siguiente volvió al centro. Se practicó una palpación rectal y una ecografía limitada al bulto de la hernia perianal, y se programó una cirugía para el 4 de julio. Picon seguía babeando y le administraron otro medicamento. De camino a casa vomitó otra vez.
Esa misma noche, cerca de las 23:00, la mujer lo trasladó de nuevo a la clínica. El animal ya no podía mantenerse en pie. En esa última atención se detectó un pulso anormal y los análisis apuntaban a una sepsis, una infección generalizada que compromete todo el organismo. Falleció en la madrugada del 2 de julio de 2022.
La prueba que faltó y por qué el tribunal lo tiene claro

Aquí está la clave del caso. Los dos peritos coincidieron en que los síntomas —vómitos, anorexia, postración y dificultad para defecar— encajaban con una peritonitis y en que una ecografía podía aclarar el cuadro. No consta que se hiciera una ecografía abdominal: solo la del bulto de la hernia, que no permitía ver la patología que probablemente causó la muerte.
El tribunal no condena porque el perro muriera, sino por las pruebas que se dejaron de hacer cuando aún había tiempo.
La sentencia también revisa el informe pericial de los demandados, que mencionaba una ecografía abdominal inexistente en la historia clínica y prescripciones sin reflejo documental. Sobre la falta de necropsia, la Audiencia es clara: la incertidumbre no puede cargarse sobre la dueña, menos aún cuando la propia clínica anotó una causa probable del fallecimiento.
Y un matiz importante, porque no todo vale. Los veterinarios no están obligados a garantizar la curación de un animal: la responsabilidad exige acreditar una actuación negligente, una infracción de la lex artis (las reglas del buen hacer profesional) que aparezca como causa cierta o muy probable del daño. Lo que se reprocha aquí es haber omitido pruebas diagnósticas necesarias.
De ahí sale la cifra. La Audiencia reconoce 4.000 euros por daños morales y 500 por el valor del perro, más los intereses del artículo 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Para los daños morales valoró un informe psicológico con ansiedad, depresión y desmotivación, aunque consideró excesiva la suma reclamada; para el valor del animal miró la edad, la falta de pedigrí y que no tenía valor funcional ni reproductor acreditado.
Qué significa esta sentencia si algún día te toca
Casos así no son la norma. La mayoría de las clínicas hace bien su trabajo y este fallo no convierte a ningún veterinario en sospechoso por defecto. Pero deja una idea útil: cuando un animal no mejora, preguntar qué pruebas faltan no es desconfianza, es cuidado. La segunda opinión veterinaria es un derecho del propietario, no una ofensa al profesional que te atiende.
Ojo con esto: la mayoría de los propietarios desconoce que la historia clínica se puede pedir. En el caso de Picon esa documentación fue clave. Ante síntomas que no ceden —vómitos, decaimiento, dolor o inapetencia—, lo mejor es acudir al veterinario y, si la evolución no cuadra, pedir una segunda opinión. Si buscas orientación, el Consejo General de Colegios Veterinarios reúne a los colegios provinciales. Este texto es orientativo: ningún consejo sustituye una exploración.
La sentencia admite recurso de casación, así que la última palabra aún no está dicha. Mientras tanto, la familia de Picon tiene una verdad judicial y una cifra que, sinceramente, no le devuelve nada. Pregunta, insiste, documenta.
🐾 Huella animal
- ❤️ Por qué es importante para un amante de los animales: Saber qué falló con Picon ayuda a que otros animales reciban pruebas a tiempo.
- 📌 De qué no tienes que olvidarte: Ante síntomas que no ceden, vuelve al veterinario y pide una segunda opinión.
- ⚠️ Cosas a tener en cuenta para el futuro: La sentencia admite recurso de casación; el fallo aún puede revisarse.



