5Temporalidad y salarios de entrada: el perfil laboral del joven que busca piso
El joven que busca piso no llega con una nómina estable, sino con un contrato que caduca. En el tercer trimestre de 2025, la temporalidad era del 48,7% entre los 16 y 24 años y del 35,8% entre los 16 y 29, frente al 15,6% del conjunto de los ocupados, según la EPA. La reforma laboral de 2021 rompió la inercia —en 2015 esa tasa juvenil superaba el 56%—, pero el colectivo sigue triplicando la media. Y no es una temporalidad elegida: el 40,4% de los menores de 25 con contrato temporal lo tiene por no encontrar uno indefinido, casi tres veces más que en la eurozona (14,3%, Eurostat). A eso se añade la jornada parcial, que afecta a un tercio de los ocupados menores de 30 años. Para un casero o una entidad financiera, ese cóctel —contrato con fecha de caducidad e ingresos incompletos— es justo lo contrario de lo que se exige para firmar.
El otro extremo es la cuantía. El salario mediano de la juventud asalariada cerró 2025 en 14.292 euros netos anuales, unos 1.191 euros al mes, mientras el alquiler medio de una vivienda libre se situaba en 1.176 euros, es decir, el 98,7% de esa nómina, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud. Ese cálculo ya incorpora a quien lleva años trabajando; la primera nómina es aún más corta. Los menores de 25 años cobraron 1.372,8 euros brutos mensuales en 2024, 14,6 euros menos que el año anterior: fueron el único tramo de edad que perdió poder salarial y protagonizaron la primera caída en una década. Un tercio no llega al mileurista. Con esos números, el problema no es que el piso sea caro, sino que los ingresos nunca alcanzan el umbral.
