La relación entre Meghan Markle y su padre, Thomas Markle, vuelve a estar en el centro de la actualidad por una investigación abierta en Filipinas y la difusión de una carta que la duquesa de Sussex le habría enviado en diciembre de 2025. En esa misiva, según la información publicada por The Sun, Meghan le habría comunicado que no permitiría que volviera a ver a sus hijos, Archie y Lilibet. El documento habría llegado a manos de Thomas cuando se encontraba hospitalizado tras sufrir la amputación de una pierna.
El caso ha adquirido una nueva dimensión después de que se conocieran las acusaciones sobre la presunta posesión de imágenes de abusos sexuales a menores. Thomas Markle niega los hechos y asegura que colaborará con las autoridades para demostrar su inocencia. Mientras avanzan las pesquisas, también han salido a la luz informaciones sobre una segunda carta, supuestamente remitida años antes por su primera esposa, Roslyn Loveless.
La situación vuelve a poner el foco en el distanciamiento entre Meghan Markle y su progenitor, una ruptura que se ha prolongado durante años y que ahora está rodeada de graves acusaciones todavía pendientes de esclarecer. Por el momento, no existe una condena contra Thomas Markle por los hechos que se investigan.
Meghan Markle y la carta que habría cerrado definitivamente la relación con su padre
La carta que Meghan Markle habría enviado a Thomas en diciembre de 2025 es uno de los elementos que más atención ha despertado tras la publicación de la información por parte de The Sun. De acuerdo con este medio británico, la duquesa habría sido tajante al explicar por qué no quería que su padre tuviera contacto con sus hijos. El mensaje que recoge el periódico es contundente: “Sé que eres un abusador. No volverás a ver a Archie y Lilibet”.
La publicación sostiene que Meghan Markle también acusó a su padre de abusar sexualmente de menores y le comunicó que las autoridades conocían su presunto comportamiento. Thomas habría recibido la misiva mientras permanecía ingresado en un hospital de Filipinas, donde se recuperaba de la amputación de una pierna.
Según la información difundida, Meghan Markle habría coordinado la entrega con la administración del centro sanitario para asegurarse de que la carta llegara a su destinatario. Thomas tuvo que firmar un documento para confirmar la recepción y, siempre según la versión publicada, fue grabado en vídeo mientras aceptaba el escrito y lo leía en varias ocasiones.
El padre de la duquesa sostiene que nunca había recibido una explicación directa de su hija sobre esas acusaciones antes de que le enviara la carta. “Ella nunca me dijo nada sobre esa carta en la que se me acusaba de cosas tan terribles”, ha declarado. Su testimonio refleja la distancia que existe entre ambos, aunque el contenido de la misiva y las circunstancias que la rodean se conocen, por ahora, a través de las informaciones publicadas por los medios citados.
La segunda carta que podría aportar información sobre las acusaciones
La historia no se limita a la comunicación que Meghan Markle habría enviado a su padre. El medio estadounidense Page Six ha informado de la existencia de otra carta que, supuestamente, Roslyn Loveless, primera esposa de Thomas Markle, habría remitido para advertir a la duquesa sobre el material que decía haber encontrado y sobre presuntas conductas relacionadas con abusos infantiles.
Loveless estuvo casada con Thomas Markle Sr. entre 1964 y 1975 y falleció en 2024. Según la información difundida por Page Six, habría detallado en esa misiva sus acusaciones contra su antiguo marido antes de que el asunto desembocara en una investigación policial. El escrito habría llegado a la Policía Metropolitana de Londres en 2019.
La Policía británica ha reconocido haber recibido información sobre las acusaciones aquel año y haber trasladado esos datos a los representantes de los duques de Sussex. Según las publicaciones citadas, las autoridades también hicieron llegar posteriormente la carta de Loveless a Meghan Markle.
Sin embargo, no se ha divulgado el contenido íntegro del documento ni se han detallado públicamente todos los elementos que contendría. Por ello, la existencia de esa comunicación no permite dar por demostradas las acusaciones. Su relevancia radica en que podría ayudar a reconstruir cuándo se conocieron las sospechas y qué información recibieron las personas implicadas antes de la investigación actual.
Thomas Markle niega las acusaciones y asegura que colaborará con la investigación
Thomas Markle rechaza las imputaciones y sostiene que su hija no le dio la oportunidad de responder antes de cortar el contacto con él. En sus declaraciones, también ha cuestionado por qué Meghan Markle no habló directamente con él para preguntarle por los hechos que ahora se investigan.
“¿Por qué Meghan no me preguntó por ello? ¿Por qué no se puso en contacto conmigo ni envió a alguien para hablar conmigo?”, ha planteado. El padre de la duquesa afirma que está dispuesto a colaborar con las autoridades y a facilitar las comprobaciones que consideren necesarias.
Su postura también quedó reflejada en una entrevista concedida al Daily Mail, que, según el periódico, se prolongó durante dos horas. Durante la conversación, Thomas negó haber mantenido relaciones sexuales con menores de edad y reconoció que, durante su soltería, viajó al menos dos veces a Filipinas y pagó por mantener relaciones sexuales con prostitutas.
“Nunca he mantenido relaciones sexuales con nadie menor de 18 años”, aseguró al Daily Mail. En esa misma entrevista añadió: “Pagué por sexo en Asia, pero no soy un pederasta”. También afirmó: “Me gustan las mujeres asiáticas, pero eso no es ningún delito”.
Thomas Markle insiste en que es inocente y ha expresado su disposición a someterse a un examen forense de sus dispositivos electrónicos e incluso a una prueba del polígrafo. Además, asegura que hará lo necesario para limpiar su nombre. Sus declaraciones constituyen su versión de los hechos y deberán contrastarse con las pruebas que recopilen los investigadores.
El distanciamiento con Meghan Markle tiene para él otra consecuencia personal. Thomas ha manifestado que desea conocer a Archie y Lilibet antes de morir, aunque considera que la ruptura con su hija ha reducido las posibilidades de que ese encuentro se produzca.
La denuncia de su hijo puso el caso en manos de las autoridades
La investigación en Filipinas habría comenzado después de que Thomas Markle Jr., de 60 años, denunciara el supuesto hallazgo de material sexual con menores en dispositivos que, según su versión, pertenecían a su padre. El hijo de Thomas explicó a The Sun que estaba buscando un teléfono para su prometida, Rose, entre varias cajas guardadas en Filipinas cuando se encontró con los archivos.
De acuerdo con su relato, encendió uno de los móviles y encontró imágenes de contenido sexual con menores. Después habría revisado un ordenador y descubierto un salvapantallas que, según aseguró, contenía cientos de fotografías de carácter sexual de niños.
“Cuando encontré este material, me quedé horrorizado y no tuve más remedio que denunciar a mi padre”, declaró Tom Jr. También afirmó que había cuidado de Thomas y lo había ayudado durante años, pero que no volvería a hablar con él, salvo que tuviera que declarar en su contra.
Las autoridades filipinas han puesto en marcha las pesquisas. Agentes de una unidad especializada en la lucha contra la trata de personas y los abusos infantiles de la ciudad de Cebú intervinieron material relacionado con el caso. Según la información publicada, el viernes los investigadores se llevaron cuatro cajas de pruebas.
El FBI también ha confirmado que conoce las acusaciones y que investigará posibles infracciones de la legislación federal estadounidense. Su posible intervención debe distinguirse de las actuaciones que desarrollan las autoridades filipinas, que son las que investigan el material localizado en ese país.
Por ahora, las denuncias siguen bajo investigación y no existe una condena contra Thomas Markle por los hechos que se le atribuyen. La determinación de responsabilidades dependerá de las pruebas obtenidas y de las conclusiones a las que lleguen las autoridades competentes.
Meghan Markle defiende su decisión de proteger a sus hijos
En medio de la controversia, Meghan Markle ha hecho pública su posición mediante un comunicado en el que expresa su preocupación por las acusaciones. La duquesa se ha declarado “profundamente consternada” ante unos hechos que califica de “más repugnantes de lo que uno podría imaginar”.
“Mis pensamientos están con todos los niños que puedan haber sufrido daños”, ha manifestado. Con estas palabras, Meghan Markle ha puesto el acento en la protección de los menores que pudieran haberse visto afectados, sin que eso suponga que las acusaciones estén judicialmente probadas.
La duquesa también ha expresado su deseo de que se comprendan los motivos por los que decidió romper la relación con su padre y evitar que se acercara a Archie y Lilibet. Según su declaración, su prioridad es “protegerlos”. La carta atribuida a Meghan Markle adquiere así un significado especial dentro de una relación familiar que llevaba años deteriorándose. La decisión de impedir el contacto con sus hijos se habría producido en un contexto de sospechas graves, aunque la información disponible no permite establecer por sí sola qué sabía cada persona ni cuándo tuvo conocimiento de los presuntos hechos.
La investigación deberá aclarar qué ocurrió con los archivos encontrados, quién tenía acceso a los dispositivos y si el material constituye una prueba de algún delito. Mientras tanto, las declaraciones de Meghan Markle y Thomas reflejan dos posiciones enfrentadas: ella insiste en la protección de sus hijos y él rechaza las acusaciones y reclama la oportunidad de demostrar su inocencia.
Thomas Markle cuestiona el origen de los archivos
Además de negar los hechos, Thomas Markle ha planteado que otra persona podría haber introducido el material en sus dispositivos. Según su versión, llevaba cerca de dos años sin tener acceso a sus teléfonos ni a su ordenador, una circunstancia que considera relevante para explicar por qué cuestiona la procedencia de los archivos.
“Llevo casi dos años sin mi ordenador ni mis teléfonos. Si hay algo malo ahí, lo ha puesto otra persona”, afirma. Hasta el momento, esa posibilidad forma parte de su defensa y no constituye una conclusión acreditada por los investigadores. Samantha Markle, hermanastra de Meghan y principal cuidadora de su padre, también ha puesto en duda las condiciones en las que se conservaron los dispositivos. En sus declaraciones, sostiene que su hermano Tom Jr. tenía en su poder las cajas que contenían los ordenadores y teléfonos de Thomas.
“Tom Jr. tenía en su poder las cajas con los ordenadores y teléfonos de papá. Estaban en lugares de almacenamiento a los que podrían haber tenido acceso muchas personas. Creo que esto es un montaje”, ha declarado Samantha. Sus palabras introducen otra cuestión en el caso: la custodia de los aparatos y las personas que pudieron acceder a ellos antes de que se descubriera el supuesto material. La investigación tendrá que determinar si hubo manipulación, quién pudo utilizar los dispositivos y qué valor probatorio tienen los archivos localizados.
Por el momento, no hay datos suficientes para confirmar la hipótesis planteada por Thomas y Samantha. Las autoridades deberán examinar el material y reconstruir las circunstancias del hallazgo antes de establecer si existe responsabilidad penal.




