Caída del pelo en otoño: por qué se te cae más y el truco del dermatólogo (duchas cortas y agua templada)

El dermatólogo Didac Marín, del Hospital Sagrat Cor, recuerda que la caída estacional es temporal y no equivale a alopecia. Sus pautas para frenarla incluyen champús sin sulfatos y aceites como el de romero.

Reconócelo: en otoño la caída del pelo se nota más en la almohada, y la duda siempre es la misma.

Qué es la caída estacional (y por qué aparece justo ahora)

Lo primero es respirar. Lo que te está pasando tiene nombre: caída estacional o fase telógena. Forma parte del recambio natural del cabello, es temporal y va ligada a factores externos como el cambio de estación. El dermatólogo Didac Marín, del Hospital Universitari Sagrat Cor de Barcelona y miembro del GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica), insiste en que una caída estacional no debería preocupar: es el recambio natural que sigue nuestro cabello.

Para quien quiera entender el mecanismo con calma, el ciclo de crecimiento del pelo, con sus fases, está bien explicado en esta entrada sobre el cabello.

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Ojo con el matiz. No toda caída es estacional. Si el pelo se va a mechones, si aparecen zonas con menos densidad o si el cuero cabelludo pica o escuece, eso ya no es el calendario: es otra cosa y toca consulta. Para el resto, hay margen de maniobra, y no pasa por comprar el champú más caro del lineal.

De hecho, casi todas las pautas que da este especialista son gratis o cuestan cuatro euros. Una de ellas te va a doler justo cuando empieza el frío.

El truco del dermatólogo: ducha corta y agua templada

Sí, ya sé que en invierno una ducha larga con el agua ardiendo es uno de los pequeños placeres de la vida. Pues es justo lo que el doctor Marín desaconseja. Resumiendo sus palabras: conviene hacer duchas más escuetas y con el agua lo menos caliente posible, porque las largas y muy calientes aumentan el daño.

El motivo es sencillo. El agua muy caliente reseca la fibra y la deja más frágil, así que el pelo se rompe antes y con más facilidad. Además de bajar la temperatura, el dermatólogo apunta a los champús sin sulfatos: limpian sin arrasar con los aceites naturales del cuero cabelludo y dejan respirar al folículo sin obstruirlo.

El agua caliente no te deja el pelo más limpio: le da el empujón que le faltaba para romperse antes de tiempo.

Los aceites también entran en la ecuación. Romero, coco, o jojoba, con un masaje regular, ayudan a activar la circulación del cuero cabelludo, lo que puede estimular el crecimiento y fortalecer el folículo. Una aplicación semanal basta para hidratar la zona y pelear contra la sequedad del frío.

Y cuidado con los peinados. Coletas altas muy apretadas, moños tirantes y cualquier recogido que deje el pelo en tensión son carne de rotura. Mejor un cepillo de cerdas naturales y, en la medida de lo posible, plancha y secador de vacaciones. Si no hay manera de renunciar a ellos, el especialista recomienda proteger el cabello antes con un protector térmico.

El límite de este consejo (y el aviso que no te puedes saltar)

Aquí va mi opinión, y es la de alguien que ha probado media docena de champús anticaída. Estas pautas no son un tratamiento: son sentido común. No te van a devolver la melena de los veinte, pero sí evitan que tú mismo le pongas zancadillas al pelo cuando está más débil.

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El aviso importante llega al final. Si pasan los meses y no notas mejoría ni en la caída ni en la sequedad, toca consultar a un dermatólogo o a un tricólogo para buscar el origen real del problema. Autodiagnosticarse por redes sociales no cuenta.

🧠 Para soltarlo en la cena

En otoño el pelo cae más: recambio natural, no alopecia.

Y si con el paso de las semanas sigue igual, pide cita. El resto lo puedes empezar a aplicar esta misma noche.