Fismuler Sevilla ya está abierto, y su filete empanado con huevo y trufa está dando mucho que hablar. El restaurante de Nino Redruello y el Grupo La Ancha acaba de aterrizar en la avenida de la Constitución, frente a la Catedral, para hacer cocina seria sin ponerse demasiado seria.
Es el primer Fismuler de Andalucía y se suma a los de Madrid, Barcelona, Andorra y Lisboa. El nuevo local está en pleno centro de Sevilla, conectado al hotel Serras Sevilla, con unas cristaleras enormes que llenan de luz una sala donde, por momentos, parece que uno come en un velador de la avenida.
Dónde está el nuevo Fismuler de Sevilla
La dirección es difícil de mejorar: Avenida de la Constitución, 12. Y el planteamiento, tampoco. Aquí no hay manteles, hay una mesa alta compartida y los cubiertos llegan al centro para que cada uno se sirva lo que le apetezca. El equipo de sala es joven, local, y cercano.
Nada de eso es casual. Redruello lo tiene claro: hay técnica, pero debe pasar desapercibida. «Aquí no se viene a degustar», resume el chef, que tampoco ha querido disfrazar la casa de sevillana con un salmorejo o una pringá. Mantiene su identidad y deja que la ciudad aparezca de forma discreta: su bocadillo de oreja se sirve aquí en un mollete andaluz.
Fismuler no necesita impostar nada. «Al final Fismuler es Fismuler», insiste el chef, que pide un equipo con personalidad propia y, en sus palabras, nada de robots repitiendo un manual al pie de la letra.
Comer aquí no va de solemnidades: va de un bocado que sabe a mucho y de una mesa donde nadie mira el reloj.
El escalope San Román, el plato que lo explica todo
Llega a la mesa enorme y para compartir. El escalope San Román se corona con huevo y trufa y es tan tierno que se corta con una cuchara. La carne queda jugosa bajo un empanado fino y crujiente, con muy pocos adornos más. Es el filete empanado con trufa que arrasa y uno de los pocos fijos de una carta que se imprime cada día y se sella con la fecha.
Eso sí, olvídate del menú degustación: buena parte de los platos están pensados para repartir en el centro de la mesa. Sale redondo.
Qué comer en Fismuler Sevilla: del cogollo con Comté a la tarta de queso
La carta cambia con el mercado y la temporada, pero hay platos que se quedan en la memoria. El cogollo de la huerta, aliñado y cubierto con Comté de 24 meses, parece elemental y funciona precisamente por eso. Las zanahorias braseadas con curry de kalamansi y pomelo sorprenden por su punto cítrico: parecen un acompañamiento y sostienen el plato ellas solas.
En los pescados la mano es fina. La dorada semicurada con almendra y uva tinta es delicada y limpia, sin esa acidez agresiva que a veces acompaña a los ceviches, y se comparte sin esfuerzo. La corvina a la parrilla con col y kimchi casero gana profundidad con la brasa, con un kimchi que acompaña sin imponerse.
Y luego está el clásico que nunca se mueve: la tarta de queso. Nació de la etapa de Nino Redruello junto a Hilario Arbelaitz en Zuberoa y se ha convertido en un icono de la casa, tanto que el chef intentó retirarla y los clientes la rescataron. Es cremosa y sabe a queso de verdad. Ahí está su truco: el sabor.
¿Precios? No hay ticket único, pero calcula entre 50 y 70 euros por persona según cuánto se comparta y lo que pidas de beber. El restaurante abre todos los días y las reservas se gestionan en el 854 84 01 05. Conviene confirmar horarios y disponibilidad al llamar, porque pueden variar.
Cocina de nivel sin formalismos: por qué funciona en Sevilla
Sevilla se ha convertido en una plaza codiciada para los grandes grupos de restauración, y Fismuler llega con casi todo a favor: una marca asentada y una cocina muy rodada. La tendencia de los últimos años va por ahí, por salas cuidadas donde se come muy bien sin protocolo y con los platos al centro. Aquí no hay carta rígida ni ceremonia: hay producto de temporada y una cuenta que sube o baja según lo que repartáis.
Redruello, eso sí, prefiere no lanzar las campanas al vuelo. «No doy nada por hecho», confiesa al terminar el servicio, convencido de que una buena dirección no garantiza que el público haga suyo un restaurante. La estrategia en Sevilla es sencilla y sensata: no intentar impresionar más de la cuenta, mantener su cocina, dejar algún guiño local y confiar en el sabor.
Si te apetece darte un homenaje en el centro de Sevilla, apunta el sitio y ve con hambre. Pide el escalope, deja hueco para la tarta de queso y haz caso a lo que te recomienden en sala. Y por si te lo preguntas: sí, merece la pena.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: Fismuler Sevilla.
- 📍 Ubicación: Avenida de la Constitución, 12, Sevilla.
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Cocina de mercado para compartir; escalope San Román con huevo y trufa.
- 💰 Precio medio: Entre 50 y 70 euros por persona, según lo que se comparta y la bebida.



