El Prado en Gijón ya tiene fecha y escenario. La fachada de Tabacalera, en Cimavilla, se convertirá este otoño en una galería de retratos al aire libre gracias a 'Ventanas al Prado', el proyecto que ultiman el Museo Nacional del Prado y el Ayuntamiento de la ciudad.
La inauguración está prevista para el 8 de octubre y la muestra permanecerá hasta enero en Tabacalera, la antigua fábrica de tabacos que asoma a la plaza del Periodista Arturo Arias. El edificio, hoy en obras para convertirse en futuro centro de arte, presta su arquitectura industrial como soporte de la muestra.
Qué es 'Ventanas al Prado' y quién está detrás
Detrás del montaje está el estudio creativo La Rectoral, que firma el proyecto, formado por la historiadora del arte Sara Moro y el diseñador Ricardo Villoria. Han elegido la fachada, han seleccionado las obras y han dirigido una producción impresa en Abezeta, empresa de rotulación del polígono de Porceyo. La impresión en sí es cuestión de media hora; lo delicado es calibrar el color. En la iniciativa también ha participado Alfonso Palacio, director adjunto de Conservación e Investigación del Prado.
Qué vas a ver en las ventanas de Tabacalera
El montaje ocupa 28 ventanas y el arco de entrada. Por ellas se reparten reproducciones de alta calidad de retratos que van de El Greco a Goya, firmados por 25 artistas y con obras que abarcan del siglo XV al XX. La nómina incluye a Diego Velázquez, Alberto Durero, Louis-Michel van Loo y Bernardino Licinio, además del asturiano Miguel Jacinto Meléndez.

El retrato de Gaspar Melchor de Jovellanos ocupa un lugar protagonista, un guiño de la muestra a la ciudad. En el arco se podrá contemplar el 'Adán' de Durero, la imagen más grande de todas, reproducida casi a tamaño natural. Cada ventana mide, de media, un metro de ancho por 1,60 de alto.
Hay propuestas que sacan el arte del museo y lo devuelven a la calle sin renunciar a un ápice de rigor.
La selección no es un simple muestrario. Se buscó la máxima representación posible de épocas y clases sociales y se atendió al color del fondo de cada lienzo, para que el personaje destacara sobre el vinilo. También hay equidad entre hombres y mujeres: junto a rostros reconocibles a primera vista aparecen anónimos de los que apenas se conoce el género, y ese misterio invita a detenerse.
El proceso técnico tiene su miga. Un equipo especializado del Prado fotografió en alta resolución el encuadre elegido de cada cuadro y se hicieron pruebas de color antes de imprimir en vinilo. Semanas atrás, los vecinos más observadores de Cimavilla pudieron ver un adelanto: el retrato del duque de Parma que pintó van Loo y un retrato femenino de Licinio asomaron un rato a la fachada.
Las piezas van montadas en cajas comunicadas entre sí, y provistas de un regulador que marca una suerte de coreografía de la luz. Cuando caiga la noche, cada ventana se iluminará con luz neutra, pensada para intervenir lo mínimo en el color original. Los personajes, además, parecen mirarse entre ellos y asomarse a la plaza desde dentro del edificio.
Por qué este proyecto importa más de lo que parece
No es la primera vez que el Prado saca parte de su colección a la calle, pero sí una de las más ambiciosas por el diálogo con el lugar. Aquí no hay paneles alineados en una avenida: hay una fachada concreta, la de una antigua fábrica de tabacos, convertida en soporte de una intervención pensada para ese edificio y ese barrio. La trayectoria de los artistas representados puede rastrearse en la web oficial del Museo del Prado.
El valor añadido está en el escenario. Tabacalera es patrimonio industrial y futuro centro de arte, y mientras las obras avanzan, sus ventanas hacen de sala de exposiciones. El proyecto no solo exhibe pintura: también cuenta lo que Gijón quiere ser.
La propuesta se completa con conferencias, un catálogo y actividades de la Fundación de Cultura, además de visitas de colegios gijoneses. Para el estudio, formar parte de esta iniciativa ha sido una especie de regalo; la ilusión, señalan, está ahora en que el espectador disfrute de lo que va a encontrar.
Cómo y cuándo visitarla
Al tratarse de una intervención en fachada, el montaje se contempla desde la propia plaza del Periodista Arturo Arias. Merece la pena acercarse dos veces, una con luz de día y otra cuando el alumbrado se encienda, porque el efecto cambia por completo. Si vas con niños, la escala casi natural del 'Adán' de Durero suele ser uno de los momentos más comentados.
Para confirmar horarios del alumbrado, fechas exactas de clausura y actividades paralelas, lo mejor es consultar la web oficial del Ayuntamiento de Gijón. Y ya que estás en Cimavilla, el plan se completa con el puerto y las calles del barrio Alto, a un paseo de distancia.
Ficha técnica
- Título: Ventanas al Prado (del 8 de octubre a enero).
- Autor o autora: Reproducciones de obras de El Greco, Velázquez, Goya, Durero, van Loo, Licinio y Meléndez, entre otros, hasta 25 artistas.
- Qué puedes ver: 28 ventanas y el arco de entrada de Tabacalera con retratos de la pinacoteca, iluminados al caer la noche.
- Recinto y ciudad: Fachada de Tabacalera, barrio de Cimavilla, Gijón.




