El desprendimiento de retina no duele, y ese es justo el problema. Lo avisa la Sociedad Española de Oftalmología (SEO): es una de las enfermedades oculares más graves y de peor pronóstico si se deja pasar.
Hoy, 27 de septiembre, se celebra su Día Mundial, así que toca repasar las señales de alarma que casi nadie asocia con una urgencia.
Qué es el desprendimiento de retina y por qué no avisa con dolor
La retina es el tejido que tapiza la pared interna del ojo. Cuando se separa de su sitio, hablamos de desprendimiento de retina, y la cosa se complica: puede acabar en pérdida de visión e incluso en la pérdida física del ojo si se deja evolucionar. Suena dramático porque lo es.
El mecanismo lo explica la Academia Americana de Oftalmología (AAO). Dentro del ojo hay una sustancia transparente, el vítreo, que con los años se encoge y se afina. Si tira con fuerza de la retina, puede desgarrarla; entonces el líquido se cuela por la rotura y levanta la retina, como cuando despegas un vinilo mal pegado de la pared.
Jesús Pareja, jefe de Sección de Retina en la Clínica Rementería de Madrid, lo resume de forma muy gráfica: es el final de una carambola de malas suertes. Y afecta sobre todo a la franja de los 50 a los 75 años, donde es más frecuente de lo que parece en las consultas especializadas.
Es la carambola perfecta: indoloro, silencioso y, si se deja pasar, capaz de apagarte la visión para siempre.
Las cuatro señales de alarma que sí puedes notar (y ninguna duele)
Aquí viene el detalle que casi nadie tiene en el radar. Los síntomas del desprendimiento de retina son visuales, no dolorosos: moscas volantes (esas manchitas que parecen moverse), destellos de luz, visión borrosa y una sombra en la parte lateral del ojo que va ganando terreno.
Esa sombra periférica es la más traicionera. Empieza como un borde oscuro que apenas molesta y crece, y crece, hasta tapar parte del campo visual. Cuando llega, muchas veces ya ha pasado demasiado tiempo.
No duele nada.
Si notas un estallido de destellos o un aluvión de moscas de golpe, no lo dejes para el lunes: es motivo de urgencia.
Qué pasa si tardas: del 85-90% de éxito al factor pádel
El pronóstico depende del reloj. Según el doctor Pareja, en un 85-90% de los casos operados a tiempo el resultado es bueno y se recupera visión. El problema está en ese 15% restante, donde la retina ha perdido flexibilidad y ya no se puede reaplicar bien al ojo.
La clave está en la mácula, el área central de la retina. Si no se ha despegado, las opciones de recuperación visual total suben mucho. Y aquí conviene recordar algo incómodo: la retina no se regenera. Es tejido nervioso, y lo que se pierde, se pierde.
¿Quién tiene más papeletas? Haber tenido ya un desprendimiento en el otro ojo es el principal factor de riesgo. También cuentan las operaciones de cataratas antes de los 40, los antecedentes familiares (hay componente genético) y los traumatismos.
En gente joven, el clásico es el pelotazo de pádel: el ojo se aplasta y se recompone en milisegundos, y ese rebote puede desgarrar la retina.
La prevención no es glamurosa, pero funciona: revisión con el oftalmólogo, sobre todo si hay antecedentes, y nada de fumar ni de mirar al sol sin protección. Ahí no hay atajos.
🧠 Para soltarlo en la cena
El desprendimiento de retina no duele y avisa con manchas.




