Cinco años después de la erupción del Tajogaite, cientos de familias siguen sin una vivienda definitiva en La Palma. Muchas continúan en contenedores a las afueras de Los Llanos de Aridane mientras la reconstrucción avanza, eso sí, a cuentagotas.
¿Qué ha pasado cinco años después del Tajogaite?
El pasado 19 de septiembre se cumplieron cinco años desde que el volcán empezó a abrirse paso en Cumbre Vieja. Mónica Riverol, funcionaria del ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, recuerda aquel domingo. Eran las 15.12. Escuchó un alboroto en la radio y vio la primera columna de humo sobre la costa de Tazacorte.
Su hermana vivía a pocos metros del cono. Aquel día dejó la casa a las once de la mañana, vació la despensa, cogió la documentación, un par de mudas y cerró la puerta con llave. 'De alguna manera, ninguno terminábamos de creernos que fuera a haber una erupción volcánica', resume Riverol. Hoy esa vivienda está sepultada bajo unos 26 metros de colada.
Solo los vecinos cuyas casas quedaron bajo entre 2 y 10 metros de lava han podido recuperar su vida en el mismo sitio. El resto sigue disperso. La erupción afectó a unas 2.000 viviendas y fincas y desplazó a 7.000 personas. Dejó también una única víctima mortal: un vecino de 72 años que falleció intoxicado por los gases cuando limpiaba cenizas.
El cementerio de Las Manchas, sepultado en parte por la colada, condensa ese duelo colectivo. Los operarios retiran miles de toneladas de lava y levantan nuevas estructuras para reubicar los nichos, mientras entre las tumbas que resistieron quedan lápidas recompuestas con nombres ilegibles.
La emergencia se ha convertido en rutina: cinco años después, cientos de familias siguen esperando poder levantar su casa sobre la parcela que la lava les dejó.
¿Dónde viven hoy los damnificados?
Algunos damnificados ocupan antiguas VPO que iban a demolerse y acabaron remozándose. Otros residen en pisos de alquiler propiedad de las administraciones. Los menos afortunados siguen en módulos prefabricados, cabañas canadienses de madera o un parque de caravanas a las afueras de Los Llanos de Aridane.
De urgencia, todas esas soluciones eran óptimas. Cinco años más tarde, lo transitorio ya es rutinario. Los contenedores muestran óxido en las esquinas y desconchones en las paredes metálicas. Y las macetas con flores que alguien colocó al principio para animar un rincón anodino se han institucionalizado. El contenedor ya no es un hotel.
Las rentas también han subido: los afectados han pasado de pagar entre 16 y 20 euros al mes a más de 200. El problema no es la respuesta de emergencia, sino su duración. Lo que nació como una solución temporal se ha convertido en la vivienda habitual de docenas de familias.
Las ayudas, el suelo y la obra: qué viene ahora
El Tajogaite no es el primer volcán que marca la historia reciente de la isla. El Teneguía entró en erupción en 1971 y estuvo activo 24 días, la más breve desde el siglo XV.
En dinero, la indemnización definitiva se quedó en 1.504 euros por metro cuadrado de vivienda destruida, con un anticipo de 90.000 euros entre el Estado y el Gobierno de Canarias. Con esos baremos, una casa de 100 metros cuadrados recibía unos 150.000 euros en total.
El precio del suelo ha seguido otra senda: el metro cuadrado en los pueblos del entorno supera ya los 2.200 euros, según el Portal Estadístico del Notariado, casi al nivel de capitales como Zaragoza, Oviedo o Valladolid. Muchos afectados tenían la vivienda hipotecada y el banco les exigió cancelar la deuda antes de conceder un préstamo nuevo. Y 12 familias perdieron el dinero entregado para una obra que nunca se levantó.
Tampoco ha cambiado el semáforo volcánico. Sigue en amarillo cinco años después de que se activara en la semana del 11 de septiembre de 2021, antes del inicio de la erupción. Nunca llegó al naranja, y esa circunstancia permite que se sigan adjudicando partidas por procedimiento de urgencia y sin concurso, según apuntan desde el ámbito municipal.
¿Y a partir de ahora? El calendario depende de tres frentes: el precio de los materiales y de la mano de obra, el suelo disponible y la resolución de las ayudas pendientes. En los municipios del entorno apenas hay 200 viviendas a la venta, y solo una de obra nueva, para una demanda que no deja de crecer.
Los nombres siguen escritos a mano sobre carteles blanqueados en los que ya no figura el pueblo al que señalaban. Quedan años por delante.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Cinco años después del Tajogaite, cientos de familias damnificadas siguen sin una vivienda definitiva en La Palma.
- 👥 Quiénes son los afectados: Unos 7.000 vecinos desplazados y cerca de 2.000 viviendas y fincas sepultadas por la lava.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Con el suelo y los materiales al alza, la reconstrucción puede alargarse varios años más.




