1Picor de ojos, nariz o paladar: el síntoma que inclina la balanza hacia la alergia
El picor es la pista que decanta el diagnóstico hacia la alergia. Cuando el escozor se concentra en los ojos, la nariz o el paladar, lo más probable es que no haya un virus detrás. La causa está en la histamina, que el sistema inmunitario libera al entrar en contacto con el alérgeno —polen, ácaros o pelo de mascota— y que provoca escozor, estornudos en salva y mucosidad líquida y transparente. Los alergólogos del Hospital Clínic de Barcelona describen el picor, el enrojecimiento o la hinchazón de los párpados como un signo distintivo de la reacción alérgica, poco habitual en los resfriados. En un catarro puede haber dolor de garganta, tos o febrícula; el escozor ocular intenso, en cambio, rara vez aparece.
Ese escozor puede saltar también al paladar y a la garganta al comer. Es el llamado síndrome de alergia oral o síndrome polen-alimento, una reacción cruzada mediada por IgE: algunas proteínas de frutas y verduras crudas se parecen a las del polen y el organismo las identifica como extrañas. Se calcula que afecta a entre el 9,4% y el 35% de la población y hasta al 70% de las personas con rinitis alérgica, según los datos recopilados por entidades especializadas en alergias. Suele aparecer de forma inmediata tras ingerir manzana, melocotón, melón o frutos secos, con picor en labios, lengua y paladar, y a menudo se alivia al cocinar el alimento. Si el escozor se repite cada temporada, conviene consultar.
