Armar una lista de cinco películas para un fin de semana obliga a dejar fuera decenas de títulos que merecerían estar. Esta selección no responde a estrenos recientes ni a novedades de catálogo, sino a lo contrario: películas que llevan décadas en pie y que siguen funcionando sin la ayuda de la nostalgia. El recorrido abarca 52 años, de 1942 a 1994, y salta del Hollywood clásico al cine japonés para mezclar el drama de mafiosos con la ciencia ficción, el melodrama de guerra y la épica de samuráis.
Ninguna de las cinco es una rareza de culto: todas ocupan un lugar central en la historia del cine, y ahí está el criterio. Se han elegido por lo que cambiaron —la manera de narrar el crimen, de imaginar el espacio, de filmar una batalla— y por lo que todavía aguantan: volver a verlas no las desgasta, las agranda. El orden no es un ranking, sino un reparto del fin de semana entre cinco formas muy distintas de entender el cine, firmadas por Coppola, Curtiz, Kubrick, Kurosawa y Tarantino.
2Casablanca (Michael Curtiz, 1942)
Estrenada el 26 de noviembre de 1942 en el Teatro Hollywood de Nueva York, Casablanca partía como una más de las películas antinazis que Hollywood produjo tras Pearl Harbor y terminó convertida en el gran clásico romántico del cine. Su punto de partida fue una obra teatral que nunca llegó a representarse, Everybody Comes to Rick's, de Murray Burnett y Joan Alison, cuyos derechos compró Warner por 20.000 dólares. Michael Curtiz dirigió a Humphrey Bogart (Rick) e Ingrid Bergman (Ilsa) en un triángulo sentimental y político con Paul Henreid (Victor Laszlo) y un Claude Rains memorable como el capitán Renault. Con un rodaje caótico, cerrado sin guion definitivo, se llevó tres Óscar —película, dirección y guión adaptado— de las ocho nominaciones que acumuló.
Lo que la hace imprescindible no es solo su trama, sino cómo ha resistido el paso de las décadas. El American Film Institute la situó en 2007 como la tercera mejor película de la historia y la primera entre las grandes historias de amor, y conserva un puñado de frases instaladas en el imaginario colectivo, como «Siempre nos quedará París» o «Detengan a los sospechosos habituales». A ello se suma «As Time Goes By», que Dooley Wilson toca al piano, y el duelo musical de La Marsellesa frente a los alemanes, una de las secuencias más emocionantes del cine clásico. Su guion encabeza la lista de los mejores de la historia del Sindicato de Guionistas estadounidenses y la revista Time la incluyó entre las cien mejores películas de todos los tiempos en 2005.
