Cómo un perro detecta cáncer en fases tempranas junto a la inteligencia artificial

Una start-up india entrena a siete perros para identificar el olor del cáncer y combina sus respuestas con un modelo de inteligencia artificial. El objetivo: una prueba de cribado rápida y no invasiva.

Un estudio con siete perros demuestra que el olfato canino puede detectar el cáncer en fases tempranas. Y no es magia: es el mismo talento que usan para olfatear drogas o explosivos.

La responsable del avance es Dognosis, una pequeña 'start-up' de la India que combina el olfato de estos animales con inteligencia artificial. La idea de fondo es crear una prueba de cribado rápida y no invasiva capaz de analizar la respiración en solo 10 minutos.

¿Qué ha demostrado el estudio de Dognosis?

El primer gran estudio reclutó a 3.275 personas en seis hospitales de Karnataka, al sur de la India. Tres centros estaban en Hubballi y otros tres en Bengaluru. Todo se hizo antes de que los pacientes empezaran cualquier tratamiento: unos tenían un cáncer confirmado por biopsia, otros estaban sanos y un tercer grupo presentaba enfermedades no cancerosas.

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Cada participante respiró durante diez minutos a través de una mascarilla quirúrgica. Después se selló y viajó al laboratorio, donde los perros —Chloe, Cheetah, Iggy, Billy, Whiskey, Jessie y Bane— respondieron a cada muestra en una plataforma llamada SniffSpace. Cada perro daba una respuesta: alerta o descarte, y al menos tres animales evaluaban cada muestra. Un modelo de fusión bayesiano combinaba sus indicaciones según la sensibilidad y especificidad históricas de cada uno.

Apunta estos números. Los resultados son prometedores: una sensibilidad del 90,8% y una especificidad del 91,3% en 1.502 muestras que los perros no habían olfateado antes. Traducido: detecta el cáncer con precisión y evita muchos falsos positivos.

Un animal entrenado puede leer lo que la tecnología aún no consigue: una firma olfativa única en la respiración.

Cómo trabajan los perros (y por qué no son perros de laboratorio)

Los perros llevan unos cascos con sensores que analizan qué pasa en su cerebro, su respiración y su lenguaje corporal mientras olfatean. Solo trabajan entre 30 y 40 minutos al día.

El resto del tiempo juegan o descansan, y desde Dognosis insisten en que no son perros de laboratorio: son compañeros. Esa diferencia lo cambia todo.

La clave está en los compuestos orgánicos volátiles, una especie de huella química del cuerpo que cambia con enfermedades como el cáncer. No es la primera vez que se explora el olfato canino frente a esta enfermedad, pero la combinación con IA busca escalar la tecnología. Los perros aprenden esa firma igual que aprenden a detectar explosivos, y el modelo combina la respuesta de al menos tres perros por muestra.

Del laboratorio a la vida real: lo que la ciencia todavía no puede prometer

Ojo con el matiz científico. El estudio demuestra la validez analítica del sistema, es decir, que distingue entre cáncer y ausencia de cáncer en condiciones controladas. Lo que no demuestra todavía es su utilidad clínica, o sea, si funcionaría como herramienta de cribado en una población sin síntomas y sin antecedentes.

La start-up seguirá investigando con nuevos estudios antes de que esto pueda llegar a los hospitales. Y aquí va el recordatorio de siempre: esta tecnología no sustituye al médico; ante cualquier síntoma en un animal, su veterinario debe valorarlo.

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🐾 Huella animal

  • ❤️ Por qué es importante para un amante de los animales: Refuerza el respeto por el olfato canino y por los perros como compañeros, no como simples herramientas.
  • 📌 De qué no tienes que olvidarte: El sistema aún no es una prueba clínica y no sustituye al médico ni al veterinario.
  • ⚠️ Cosas a tener en cuenta para el futuro: Habrá que seguir los próximos estudios que evalúen su utilidad real en cribado.