El fenómeno 'tradwife' se resquebraja: Nara Smith rechaza la etiqueta y las marcas se desinflan

La influencer, con 12,6 millones de seguidores en TikTok, niega encarnar el perfil que impulsó en pleno boom. El desgaste de 'Mormon Wives' y las voces de ex-tradwives aceleran la caída.

Nara Smith, la influencer que convirtió el fenómeno tradwife en contenido viral, quiere divorciarse de la etiqueta.

En su charla con Alex Cooper en Call Her Daddy, hizo su negación más contundente hasta la fecha: leyó la definición del término en el móvil y fue descartando punto por punto. No prioriza el rol de ama de casa, se define como madre trabajadora y cocina por pasión y por una enfermedad autoinmune, no por mandato. Con 12,6 millones de seguidores en TikTok y 4,8 en Instagram, su imperio no pende precisamente de hacer pan casero.

El día que la reina de las tradwives renegó del título

La escena tiene su punto cómico: una de las figuras más asociadas al ideal de esposa casera se pone a leer desde el móvil por qué ella no encaja. Smith no ve de dónde sale el encasillamiento, y su argumento favorito es estético: una tradwife no cocinaría con un look de Schiaparelli o Moschino recién salido de pasarela.

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El gesto no es inocente. En octubre llega a las librerías estadounidenses Homemade, su primer libro de cocina, y la receta comercial exige separarla de un concepto cada vez más tóxico. Su cocina impecable, con electrodomésticos de gama alta y elaboraciones como gominolas o Skittles caseros, siempre fue una fantasía de alto coste.

De fantasía golosa a etiqueta quemada

El rechazo de Smith coincide con un desgaste real. Voces de ex-tradwives llevan meses contando abusos y ruina económica tras entregar su autonomía a un hombre. La etiqueta ha pasado de aspiracional a señal de alarma, y la televisión lo está reflejando con un pesimismo que no se disimula.

El regreso de The Secret Lives of Mormon Wives con una quinta temporada más corta no ha frenado la hemorragia: su estrella, Taylor Frankie Paul, arrastra un escándalo de violencia doméstica que le costó su temporada de The Bachelorette. TLC contraprograma con Double Lives of Suburban Wives, y Netflix lidera con el true crime Death of the Pastor's Wife. La mayoría de los contenidos de ese perfil tiene poco glamour real.

La negación de Smith es lógica, pero llega después de años de capitalizar una estética que el conservadurismo usa como argumento.

El trasfondo incómodo: vender domesticidad desde la abundancia

Smith comparte trinchera con Hannah Neeleman, la cara de Ballerina Farm, que también reniega del término mientras enseña a hacer queso casero con un bebé en brazos. Ninguna empezó desde la precariedad: Forbes estima los ingresos anuales de Smith en 7,5 millones de dólares, y el marido de Neeleman es hijo del dueño de JetBlue.

Ese es el nudo: la fantasía de la casa perfecta la han alimentado perfiles con colchón financiero de sobra. La comparación con Martha Stewart, modelo antes que reina del hogar, sirve a Smith para el relato del libro, pero no borra la huella. Cuando el mensaje ya está incrustado en el manosphere y en la propaganda pronatalista, desmarcarse en un pódcast no lo apaga. Me parece lógico el divorcio, pero llega tarde.

La gira promocional de Homemade dirá si el público compra la nueva narrativa o solo el recetario. El libro probablemente será un éxito. El problema es que la estética ya hizo su trabajo.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Nara Smith ha rechazado la etiqueta tradwife en su entrevista más explícita.
  • 🔥 ¿Por qué importa? La fatiga cultural y los escándalos de Mormon Wives están desinflando el fenómeno.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta a las marcas y al relato conservador, aunque las ventas del libro seguirán.