El Museo del Prado ilumina el Gótico valenciano con una exposición imprescindible

La muestra recorre un siglo de intercambios artísticos entre Valencia e Italia con obras de Gonçal Peris, Antoni Peris, Pere Nicolau y Marçal de Sas. Una cita para entender cómo el Mediterráneo preparó el camino del Renacimiento.

El Gótico valenciano brilla estos días en el Museo del Prado con una exposición imprescindible. Bajo el título 'A la manera de Italia', la pinacoteca propone un viaje por un estilo que, entre 1320 y 1420, convirtió Valencia en puerta de entrada de las novedades italianas al resto de la Península.

No hace falta ser especialista para disfrutar del recorrido. Aquí conviven retablos, tablas y piezas textiles con una vocación clara: explicar por qué la Comunitat Valenciana fue un territorio central en la historia del arte español.

Qué vas a encontrar en 'A la manera de Italia'

El recorrido se abre con una idea sugerente: las obras del Gótico internacional funcionaban como máquinas de contar historias. Ese carácter narrativo ayudó a ilustrar los relatos sagrados, los mitos de la Antigüedad y las maravillas del mundo desconocido a una sociedad que empezaba a mirar más allá de sus fronteras.

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Conviene saber que no todo comienza en Valencia. La exposición dedica sus primeras salas a los artistas catalanes y baleares y a los avatares de la Corona de Aragón. La presencia valenciana se intensifica mediado el recorrido, cuando los talleres de Valencia alcanzan una plenitud que anuncia ya el Renacimiento.

Ahí entra en escena Gonçal Peris Sarriá, un pintor clave del Gótico valenciano. Su tabla 'Santa Marta y San Clemente', llegada desde el Museo Diocesano de Valencia, procede de un retablo desaparecido y fue encargada en 1412 por el obispo Francesc Climent. En ella se aprecia el gusto por los detalles y la indumentaria que anticipaba un mundo más luminoso y mediterráneo.

Hay exposiciones que se ven y exposiciones que se recuerdan, y esta pertenece a las segundas.

La huella valenciana se completa con Antoni Peris y su 'Nuestra señora de Gracia y los grandes maestres de Montesa'. La obra ocupa un lugar destacado dentro de un discurso que plantea los retablos como experiencias ópticas y simbólicas. No eran simples piezas litúrgicas: aspiraban a deslumbrar al espectador y a conectar con una sociedad predispuesta al cambio.

El tramo final reserva sorpresas como 'Sacramento de la Extremaunción', una pintura de un anónimo valenciano cedida por The Montpascal Art Foundation de Clonmellon, en Irlanda. También brillan piezas llegadas de la Hispanic Society de Nueva York, como una deslumbrante casulla de la cartuja de Valledecrist, en Altura.

Los maestros que no debes perder de vista

Pere Nicolau y Marçal de Sas merecen una parada obligatoria. El primero era de origen alemán y el segundo de raíz catalán, y juntos instauran el Gótico internacional en la Península. Su papel es la clave del arco de la exposición: sin su impulso no se entiende la riqueza posterior del foco valenciano.

El hilo conductor, sin embargo, es Gherardo Starnina: encarna el viaje de ida y vuelta entre Italia y Valencia. Según recoge la muestra, Giorgio Vasari lo retrató como un pintor «rudo y tosco» antes de pasar por Valencia y como un artista «gentil y cortés» a su regreso a Italia. Su evolución concentra el sentido de toda la exposición.

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Los cuadernos de Starnina y Marçal de Sas se conservan en la galería Uffizi de Florencia y subrayan su sensibilidad como precursores. Esa complicidad entre artistas valencianos e italianos construyó un lenguaje compartido. El museo habla de bilingüismo estético para explicar la riqueza de este cruce, y el 'Retablo de los Siete Sacramentos' es su mejor prueba.

En ese retablo, llegado desde Valencia, la figura del arcángel Gabriel condensa los hallazgos de un estilo que desde el Turia sedujo a las sociedades mediterráneas. Su sentido decorativo, cima del buen gusto, acompaña al visitante hasta la salida. Todo viaje de Italia a España nace en Valencia, repite la muestra, mucho antes del espacio Schengen.

Por qué importa esta mirada al Gótico mediterráneo

La exposición no aísla lo valenciano: lo sitúa dentro del Gótico internacional y de una red de intercambios con Italia que transformó la pintura peninsular. La conquista de Nápoles por Alfonso el Magnánimo en 1442 suele leerse como hito fundacional, pero la relación entre Valencia e Italia era ya muy productiva antes de esa fecha. La muestra explica esa fascinante convergencia con obras que demuestran la capacidad de hibridación de los talleres medievales y su carácter irreverente entre dos épocas.

Lo interesante es que Valencia no importa aquí solo como escuela local: importa como catalizadora de una nueva manera de mirar. Los avances compositivos, el refinamiento del detalle y la luz más mediterránea prepararon el camino de la gran explosión renacentista. Por eso la exposición convence: no se queda en la etiqueta, sino que enseña a leer las obras y a entender por qué nos siguen interpelando siglos después.

La muestra puede verse ahora en Madrid. Para no fallar con la visita conviene consultar los horarios y las condiciones de acceso en la web oficial del Museo del Prado, ya que las fechas pueden variar. Si estás en la capital o tienes un viaje pendiente, es una de esas citas que merecen un hueco en la agenda.

Ficha técnica

  • Título: A la manera de Italia.
  • Autor o autora: Gonçal Peris Sarriá, Antoni Peris, Pere Nicolau, Marçal de Sas y Gherardo Starnina, entre otros.
  • Qué puedes ver: Retablos, tablas y piezas textiles del Gótico internacional vinculados al foco valenciano.
  • Recinto y ciudad: Museo del Prado, Madrid.