Trump quiere sustituir una escultura del Smithsonian por un Washington colosal de 30 pies

El presidente ha pedido en Truth Social que el museo levante un 'Washington Colossus' de 30 pies y entierre para siempre la escultura 'Infinity', que lleva en el museo desde 1967. La pieza abstracta, en acero inoxidable, le parece 'extraña' y sin alma patriótica según sus palabra

A Trump no le llega con tuitear sobre todo: ahora exige un George Washington colosal de 30 pies en el Smithsonian.

La madrugada del viernes, el presidente de Estados Unidos soltó en Truth Social la petición más estética de su segundo mandato: que el Museo Nacional de Historia Americana sustituya la escultura abstracta Infinity por un gigante de bronce o mármol. La pieza actual, en acero inoxidable y obra de José de Rivera, lleva allí desde 1967 sin decirle nada a nadie, según Trump.

Un Washington de 30 pies para tapar una escultura que lleva desde 1967

En sus propias palabras, la escultura 'no dice nada de América, no inspira a nadie y no honra a ninguno de nuestros grandes héroes americanos'. George Washington, dice, sí.

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La idea del 'Washington Colossus' no es una broma de un tuit aislado. Trump quiere, además, una estatua secundaria de unos 3,3 metros instalada en el Flag Hall del museo para el Día de la Constitución (el 17 de septiembre) y una exposición de cinco años dedicada al primer presidente que correría hasta el 22 de febrero de 2032, el 300.º aniversario de su nacimiento.

Con 9,14 metros, el coloso propuesto superaría en más de tres metros al Lincoln sentado del Lincoln Memorial y en 60 centímetros a la estatua de Martin Luther King que preside el Museo Nacional Afroamericano. Vamos, un señor de tamaño considerable pidiendo otro todavía más grande.

El museo no ha respondido todavía a semejante encargo. Y no es porque no quiera, es porque probablemente no puede: el Smithsonian opera de forma independiente del poder ejecutivo y lo supervisa una Junta de Regentes. Trump lleva meses intentando influir en él. En marzo firmó una orden ejecutiva contra lo que llamó 'ideología impropia' en el Smithsonian, y desde entonces su administración ha criticado exposiciones sobre esclavitud, raza, y otros capítulos de la historia estadounidense.

Sustituir una abstracción de acero por un héroe de 9 metros no cambia la historia: solo la convierte en decorado.

Venga, que no te has enterado de que el Smithsonian no está para tuits

Ahora quiere algo más ambicioso. El presidente también ha pedido sustituir el Centro de Historia Restaurativa por un Centro para los Héroes Americanos. El movimiento llega días después de que el secretario del Smithsonian, Lonnie Bunch, anunciara su jubilación para finales de año, tras meses de choques con la Casa Blanca. Bunch insiste en que la presión no ha motivado su retirada, pero ha defendido siempre la independencia del museo.

O sea, que la jugada tiene todos los elementos de un pulso: un presidente que quiere héroes, un museo que prefiere matices y una escultura de acero inoxidable que paga el pato por ser abstracta.

El precedente: memoria histórica en piedra, o en acero inoxidable

No es la primera vez que un político quiere ganar la batalla de los símbolos a base de estatuas. Los debates sobre monumentos confederados en Estados Unidos, o los de figuras coloniales en Europa, dejaron claro que quitar o poner un pedazo de bronce es una forma rápida de marcar territorio. Aquí la diferencia es que Trump no busca retirar un monumento incómodo, sino enterrar una pieza abstracta que, según él, no lo representa.

La gran contradicción es que, con este gesto, no se reescribe la historia: se decorativa. La abstracción de José de Rivera nunca pretendió explicar América; simplemente estaba ahí, como una anomalía visual en un museo dedicado a contarla. Sustituirla por un George Washington hiperbólico no añade contexto, solo volumen. Y la historia, la de verdad, no cabe en una estatua de 30 pies.

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El Smithsonian aún no ha dicho si aceptará el encargo, pero dadas las tensiones de los últimos meses, lo más probable es que la petición se quede en una idea para la galería de los caprichos presidenciales. Eso sí, la escultura Infinity ya ha conseguido más titulares en una semana que en sus seis décadas de servicio. Quizá era más inspiradora de lo que Trump cree.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Trump ha pedido al Smithsonian un colosal George Washington de 30 pies para sustituir a Infinity.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Es el enésimo pulso entre un presidente híper-patriótico y un museo que defiende su independencia.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? La petición no obliga al Smithsonian, pero funciona como declaración de intenciones para su base.