4Los colores del otoño en el Valle del Lozoya: dónde verlos mejor
El alto Valle del Lozoya, al que se conoce como la Joya del Guadarrama, es el mejor escaparate otoñal de la Comunidad de Madrid y cabe en media jornada: Lozoya o Pinilla del Valle quedan a unos 87 kilómetros de la capital, poco más de una hora por la A-1 y la M-604, y Rascafría ronda los 96 kilómetros. En las laderas del valle, entre los 1.000 y los 1.600 metros de altitud, se extienden robledales de rebollo (Quercus pyrenaica) incluidos en la Red Natura 2000, a los que se suman pinares, fresnos, álamos y abedules de ribera. La ventana de color es breve: los tonos vivos aguantan en torno a dos semanas y las noches frías los apagan rápido, así que lo razonable es apuntar a finales de octubre o a la primera quincena de noviembre.
El recorrido más celebrado es el robledal de Horcajuelos, al que se llega desde Rascafría por el sendero PR-10 en una circular de unos 14 kilómetros con el Carro del Diablo y el mirador de Calderuelas como paradas. Para una versión más corta y casi de cuento, el Bosque Finlandés, junto al puente del Perdón y el monasterio de El Paular, mezcla abetos, abedules y un pequeño estanque con embarcadero y una vieja cabaña usada como sauna, siguiendo el Camino del Papel. Completan la ruta el curso del río Lozoya hacia el puente de la Angostura, con helechos que forman alfombras naranjas, y la orilla del embalse de Pinilla, donde álamos y fresnos amarillean sobre el agua. Madrugar o esperar al atardecer mejora cualquier foto.
