Los 7 pueblos cerca de Madrid para una escapada en septiembre sin aglomeraciones (y a menos de 1 hora)

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Manzanares el Real: castillo de los Mendoza y puerta a La Pedriza a 45 minutos

Una escalada desafiante en las rocas de La Pedriza en Manzanares el Real, España.

A unos 47 kilómetros de Madrid, y a unos 45 minutos de trayecto en el autobús 724 desde el intercambiador de Plaza de Castilla, Manzanares el Real junta en el mismo paseo un castillo de libro y la antesala de La Pedriza. El Castillo de los Mendoza empezó a levantarse en 1475 por orden de Diego Hurtado de Mendoza, primer duque del Infantado, y lo remató hacia 1490 su hijo Íñigo López con el arquitecto Juan Guas. Es uno de los ejemplos mejor conservados del gótico isabelino castellano, Bien de Interés Cultural y escenario, en 1983, de la firma del Estatuto de Autonomía de Madrid. Conviene saber un dato antes de ir: su interior permanece cerrado al público desde el 5 de enero de 2025, cuando expiró la cesión a la Comunidad de Madrid y la propiedad regresó a la Casa Ducal del Infantado, pendiente todavía de licencia municipal de actividad. Aun así, la silueta de sus torres recortada sobre el embalse de Santillana sigue siendo la postal del pueblo. Mientras se resuelve la reapertura, el Ayuntamiento ha reforzado las visitas guiadas al patrimonio local, que incluyen los exteriores de la fortaleza, el Castillo Viejo y la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves.

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El otro motivo para subir hasta aquí es La Pedriza, el enorme conjunto granítico del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama que arranca a las afueras del casco urbano. Desde el pueblo parten senderos hacia el Centro de Interpretación y hacia parajes como El Tranco, y para los días de más afluencia se ha previsto un autobús lanzadera desde los aparcamientos turísticos. Septiembre es buena elección: las temperaturas bajan respecto al verano y la luz sobre el granito, las encinas y el río Manzanares gana enteros. Si se busca la máxima tranquilidad, mejor esquivar la festividad del Cristo de la Nave, patrón local, que se celebra a mediados de mes en torno al 14 de septiembre con misa mayor, procesión, conciertos y bailes hasta la madrugada. Fuera de esas fechas, el plan es sencillo: callejear por el casco antiguo, asomarse a la ermita de la Peña Sacra y sentarse en una terraza con la sierra delante.