Hay aperturas que emocionan, y la de Lhardy Café Madrid en el barrio de Salamanca es de las que tocan la fibra. La histórica casa nacida en 1839 acaba de abrir una segunda dirección en la calle Velázquez, a pie de calle del Hotel Wellington. No es una réplica del restaurante de la Carrera de San Jerónimo: es un café de todo el día con el sello inconfundible de un clásico madrileño.
Lhardy Café abrió el pasado 7 de septiembre en el número 8 de la calle Velázquez, según confirma el grupo propietario. Detrás del proyecto están Grupo Pescaderías Coruñesas y la familia García Azpíroz, propietarios de Lhardy desde 2021, cuando compraron el histórico restaurante y el edificio que lo alberga en un momento delicado para el negocio. Desde entonces, el grupo ha trabajado en recuperar uno de los grandes emblemas gastronómicos de Madrid y en buscar nuevas formas de hacerlo crecer. La idea, tal y como explican desde la casa, no es repetir el Lhardy de San Jerónimo, sino 'llevar su historia a un escenario más informal y contemporáneo'.
El nuevo café ocupa el espacio de la antigua cafetería Llave de Oro del Wellington, en en plena calle Velázquez y con entrada desde la calle. El local se reparte en dos plantas y suma una terraza exterior, pensada para los meses de sol y para los cafés al aire libre. Abajo, una gran barra marca el ritmo de una propuesta espontánea; arriba, el ambiente se vuelve más pausado y gastronómico, ideal para sentarse a comer o cenar.
Un Lhardy abierto de 9:00 a 24:00 para cualquier hora del día
Lo mejor de la propuesta es la flexibilidad: abre todos los días, de 9:00 a 24:00 horas, sin pausas. Eso significa que en Lhardy Café Madrid se puede desayunar con calma, tomar un café de media mañana, comer, merendar, picar algo al aperitivo o cenar. Esa vocación de 'todo el día' es la gran diferencia con el restaurante original, más solemne y enfocado a la comida y la cena. Aquí nadie te obliga a elegir una franja horaria: el local funciona como un espacio de encuentro para cualquier momento.
La planta baja se organiza alrededor de una gran barra para un bocado más espontáneo, mientras que la planta superior invita a sentarse con calma. La decoración mezcla piezas antiguas de plata, cobre y cerámica del antiguo Lhardy con espejos, apliques y lámparas antiguas del Palacio de la Trinidad, un guiño precioso al patrimonio de la casa. El interiorismo lo firma el estudio Auna, y se nota el mimo por los detalles.
Este café también recupera algo que Emilio Lhardy, el fundador suizo que se formó en París, instauró en el Madrid del siglo XIX: el café como lugar de encuentro, sin necesidad de sentarse a una gran comida. También fue pionero en permitir que acudieran señoras solas o en que la gente se levantase a servirse el consomé. Siglos después, esa idea sigue viva con una cafetería de especialidad que entra por los ojos y huele a recién hecho.
El placer de tomar un buen café sin mirar el reloj es el verdadero lujo del nuevo Lhardy.
Qué pedir: consomé, soufflé y café de especialidad
La carta es una mezcla inteligente entre los imprescindibles de Lhardy y la huella del Grupo Pescaderías Coruñesas. Hay clásicos como el lenguado Evaristo a la plancha con vinagreta, el solomillo de buey al whisky Desde 1911, las croquetas,, los callos y ese consomé servido en su tradicional samovar. Todos conviven con los iconos de la casa y con el célebre soufflé Lhardy, que aquí se puede probar sin necesidad de esperar a una cena de etiqueta.
Pero la gran sorpresa llega con la repostería y la bollería, que en este Lhardy ganan un protagonismo desconocido en la Carrera de San Jerónimo. El café de especialidad se convierte en el hilo conductor desde la apertura hasta el cierre, perfecto para acompañar a un desayuno, una merienda o un capricho de media tarde. Hay una clara voluntad de atraer a un público joven y foodie sin renunciar al sabor clásico.
La bodega también tiene entidad propia: Lhardy Café ha creado una colección de cuvées junto a bodegas y productores de distintas regiones vinícolas, pensadas específicamente para la casa. Queda claro que no es una cafetería de paso, sino un proyecto gastronómico con fondo y con una visión muy cuidada del producto.

De la Carrera de San Jerónimo a Velázquez: el nuevo capítulo de un icono madrileño
La apertura no es un hecho aislado: forma parte de la expansión que está llevando a cabo Grupo Pescaderías Coruñesas, uno de los grupos hosteleros familiares con más peso en la capital. A sus restaurantes O'Pazo, El Pescador, Filandón y Desde 1911 —este último reconocido con una estrella Michelin— se suma ahora este café que mira a la calle y a las nuevas generaciones sin perder la esencia.
El futuro viene cargado: la misma familia trabaja en el gran proyecto hotelero y gastronómico Madrid Teatro en el entorno de Canalejas para 2028, y en la recuperación de la histórica tienda de Pescaderías Coruñesas en la calle Recoletos, donde a finales de 2027 nacerá Evaristo 33, un restaurante desarrollado junto a Sara Aznar y Nacho Ventosa. Con tanto movimiento, el barrio de Salamanca se consolida como una de las zonas gastronómicas más interesantes de Madrid.
¿Merece la pena? Para esta redacción, sí. Lhardy Café consigue algo difícil: conservar el ADN de un clásico sin resultar acartonado. Eso sí, conviene reservar salvo para desayunar, porque la fama del soufflé y el consomé está más viva que nunca. Para reservar están disponibles el teléfono 91 970 18 30 y el correo lhardycafe@lhardycafe.es. La carta y la disponibilidad de precios pueden variar, así que conviene confirmarlas con el local.
En definitiva, un nuevo imprescindible madrileño que va a dar mucho que hablar.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: Lhardy Café Madrid
- 📍 Ubicación: Calle Velázquez 8, Madrid
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Café de especialidad, repostería y clásicos de Lhardy
- 💰 Precio medio: No especificado; consulta en el local



