Fin del pelotazo de los influencers gastronómicos: las marcas no rompen con ellos, pero ahora los vigilan con lupa

El caso Xokas con Burger King ha abierto el melón: los creadores de comida siguen facturando, pero las marcas piden resultados y coherencia. La purga de la que hablan en redes no es una caída, es un cambio de filtro.

El verano ha cambiado las reglas para los influencers gastronómicos: las marcas ya no firman a ciegas.

El caso de El Xokas y su patinazo con Burger King lo resumió todo. El creador fue apartado de una colaboración después de jactarse en directo de ganar más con una campaña que los padres de un seguidor en 20 años de trabajo. La broma no hizo gracia y la marca cortó por lo sano. Puedes ver sus directos en su canal oficial de Twitch.

La cosa no quedó ahí. Según recoge El Periódico, este verano varios creadores del ámbito gastro se han despeñado y hay hosteleros que prefieren grabarse ellos mismos comiendo sus croquetas antes que pagar 1.000 euros a un perfil con miles de seguidores. El pelotazo empieza a tocar techo.

Publicidad

No es una caída, es un filtro. Juan Carlos Siurana, profesor de Filosofía Moral y autor de 'Ética para influencers', lo resume claro: "Es exagerado hablar de una caída general. Lo que sí hay es un cansancio hacia un determinado modo de ejercer la influencia".

Qué exigen ahora las marcas y las agencias

La maquinaria publicitaria no se ha parado. Un talent manager anónimo lo confirma a El Periódico: las marcas siguen viendo más retorno en invertir 2.000 euros en un perfil de 500.000 seguidores que en formatos clásicos. Eso sí, a la vuelta de vacaciones se escucha más de un "menuda cagada la que ha hecho este".

El control ha llegado para quedarse. Clara P. Villalón, que lleva 13 años creando contenido gastronómico, avisa de que ya no vale fijarse solo en el número de seguidores: las agencias tendrán que hacer "un proceso de consultoría" antes de fichar a nadie.

El pelotazo de los influencers gastronómicos no ha muerto, pero se ha acabado la barra libre de seguidores sin criterio.

Cocituber y Clara, la otra cara del gremio

Alfonso Ortega, más conocido como Cocituber, tiene 43 años y más de un millón de seguidores entre Instagram y TikTok. Lleva dos meses sin pasar por casa y ahora estudia el máster de Comunicación y Periodismo Gastronómico del Basque Culinary Center. Su motivo es claro: "Cualquiera se pone a hablar de comida, porque parece que es algo de lo que sabe todo el mundo".

Clara Villalón lo tiene igual de claro. Para ella el problema es que muchos influencers gastro no tienen ni idea y se suben al carro antes de saber cocinar. La receta viral que no sale y el restaurante sobrevalorado son dos clásicos que ya no cuelan.

Por qué esto no es una caída (aunque haya quien hable de purga)

El profesor Siurana apunta al futuro: profesionalización ética o nada. Los creadores tendrán que preguntarse qué aportan más allá de la pasta. En el caso de Cocituber, esa conciencia ya existe: "Tengo un origen humilde y cuando veo a gente hablando más de la cuenta... denota una enorme falta de valores".

Las marcas no van a romper con los influencers de comida. Van a vigilarlos con lupa, a medir cada euro y a pedir coherencia. La burbuja se desinfla, pero no estalla. Y eso, para los que viven de crear contenido con sentido, hasta puede ser una buena noticia.

Publicidad

El Salseómetro

Nivel de salseo: 6,5/10. Hay polémica real (el caso Xokas), voces autorizadas pidiendo purga y marcas revisando contratos, pero sin un estallido masivo. Internet está más reflexivo que encendido (aunque el clip de Xokas sigue rondando por X).

📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)

  • 👤 De quién hablamos: El Xokas, Clara P. Villalón y Cocituber, referentes del contenido gastro.
  • 📲 En qué red social ha pasado: Twitch, Instagram y TikTok como escenarios del cambio.
  • 🔥 Por qué es viral: El patinazo de Xokas con Burger King ha abierto el debate sobre la credibilidad de los influencers de comida.