1Maniobra de Valsalva: la enemiga silenciosa de tu tensión arterial
La maniobra de Valsalva consiste en aguantar la respiración o espirar con la glotis cerrada mientras se hace fuerza, un gesto casi reflejo al levantar cargas pesadas en sentadillas, press o peso muerto. Sirve para estabilizar la columna, pero eleva bruscamente la presión dentro del tórax y el abdomen, comprime las venas, reduce el retorno de sangre al corazón y, al liberar el aire, la tensión arterial se dispara de golpe. En registros con catéter intraarterial, la presión sistólica media durante una prensa de piernas alcanzó los 320 mmHg y en algún sujeto superó los 480/350 mmHg; con la maniobra, la sistólica puede pasar de unos 200 a más de 300 mmHg en el mismo levantamiento. En jóvenes sanos estos picos se toleran sin consecuencias; en quien ya tiene hipertensión o daño cardiovascular, un solo pico de ese calibre puede desencadenar una arritmia o incluso un ictus.
Por eso las guías actuales, incluidas las del Colegio Americano de Medicina Deportiva y las que difunde la Fundación Española del Corazón, recomiendan evitar la Valsalva en personas hipertensas, con riesgo cardiovascular o de edad avanzada: lo correcto es espirar en la fase de esfuerzo e inspirar al bajar el peso, sin llegar al fallo muscular ni usar cargas máximas. El peligro es que la maniobra casi nunca es una decisión consciente: aparece cuando un monitor insiste en "apretar el core" o cuando se intenta mover un peso excesivo en las últimas repeticiones, y sus señales —cara congestionada, venas del cuello marcadas, mareo o visión borrosa— se confunden con el esfuerzo normal. Para la mayoría de los adultos se recomienda trabajar entre el 60% y el 70% de la repetición máxima y, en los mayores, entre el 20% y el 50%. Los levantadores de élite sí la emplean de forma deliberada y muy breve para proteger la columna, pero solo bajo supervisión profesional y con un sistema cardiovascular sano.
