Premios Ig Nobel 2026: la ceremonia que premia la ciencia más absurda ya tiene ganadores

La edición de 2026 se entregó en Zúrich y dejó una lista de estudios que rozan el disparate: besos entre especies, pisadas a serpientes y 1.000 calzoncillos enterrados en 25 países. La ciencia absurda, un año más, se ríe de sí misma con método.

Alguien ha definido el beso con rigor científico y ha ganado un premio por ello. Los Premios Ig Nobel 2026 ya tienen ganadores y la ceremonia se entregó en Zúrich huyendo del clima político de Estados Unidos. La lista de este año es pura extravagancia con método.

Para quien aún no los conozca, los Ig Nobel llevan desde 1991 premiando investigaciones que primero hacen reír y luego hacen pensar. En esta edición, la organización decidió mover la gala a Suiza porque la situación estadounidense complicaba la asistencia de algunas personas galardonadas. Lo cuentan en su web oficial.

La ciencia de la risa no tan absurda

El premio de biomecánica se lo llevaron Matilda Brindle, Catherine Talbot y Stuart West por elaborar una definición más precisa del beso. Según su estudio, el beso implica contacto oral-oral, movimiento de labios, y cero transferencia de alimento. Lo aplicaron a hormigas, aves, osos polares y humanos. En economía, Paul Piff y su equipo demostraron que las personas de clase alta son más propensas a quitarles los caramelos a los niños. No es broma.

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La química fue para un equipo que descubrió que las proteínas de la leche de cucaracha vivípara triplican la energía de la leche de vaca. En medicina, el difunto Tokuji Unno fue reconocido por un estudio aerodinámico sobre cómo sonarse la nariz. Y en biología, un grupo brasileño y australiano pisó con suavidad a serpientes venenosas para averiguar qué factores las llevan a morder. Ciencia pura.

La física premió a Randy Hurd y su equipo por diseñar un urinario que evita salpicaduras. La tecnología reconoció el uso de probóscides de mosquito como boquillas de impresión 3D, un proceso bautizado Necroprinting. El premio de olfato demostró que los bebés huelen de maravilla para sus padres y los adolescentes no. El de la paz, que valoramos a los amigos crueles con quienes nos caen mal. Y en ciencias del suelo, enterraron mil pares de calzoncillos idénticos en más de 25 países y los desenterraron dos meses después.

Los Ig Nobel no buscan la carcajada fácil: buscan la pregunta rara que nadie se atrevió a plantear.

Un año más, la lógica y la belleza del disparate

Lo que une a todos estos estudios no es la tontería, sino el método. Hay más ciencia en pisar serpientes con suavidad de lo que parece: temperatura, hora del día y presión determinan la respuesta del animal. Son datos que sirven para prevenir accidentes en zonas rurales. Lo mismo pasa con el urinario antisalpicaduras o el análisis aerodinámico del sonado de nariz. Parecen chistes, pero publican en revistas revisadas por pares.

La edición de 2026 deja un mapa curioso. Suiza como escenario, investigadores de Reino Unido, India, Japón, Brasil, China, Polonia o Arabia Saudí. El humor científico funciona como un idioma universal. Y si algo demuestra la lista es que ningún tema es demasiado ridículo para estudiarlo bien. Ni siquiera el olor adolescente.

Por qué estos premios son más serios de lo que parecen

Microsiervos lleva recopilando las listas de ganadores desde 2003, y la lógica se mantiene intacta: premiar lo que roza el disparate con seriedad. Que una investigación suene absurda no la hace irrelevante, solo incómoda para quienes confunden solemnidad con rigor. Estos premios son un recordatorio anual de que la curiosidad sin filtro está en la base del avance científico. O de una cena incómoda, según se mire.

Queda la duda de si el próximo año alguien se atreverá a estudiar por qué seguimos enterrando calzoncillos en nombre de la ciencia. A este paso, no lo descartaría.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Los Premios Ig Nobel 2026 ya tienen ganadores y se entregaron en Zúrich.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Premian investigaciones absurdas con método científico real y utilidad inesperada.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Nos recuerda que la risa y la ciencia no están reñidas.