Un agente inmobiliario ha contado en laSexta Xplica cómo convierte pisos de 60 o 70 metros en cuatro habitaciones para alquilarlas por separado.
Las dos habitaciones más grandes se alquilan por 500 euros al mes. La más pequeña se queda en 250 o 300. La operación no es una rareza: es la radiografía de un mercado donde compartir piso ya no es una etapa, sino el plan de vivienda de miles de personas.
Él mismo lo explica en su intervención: 'Un piso de tres dormitorios, le quito el salón, lo hago cuatro dormitorios, alquilo por habitaciones.' ¿Quieres cenar en el salón? Ese salón ya tiene cerradura.
Cómo funciona la reforma que elimina el salón
No es una reforma para ganar metros. Es una reforma para ganar contratos. La zona común desaparece para convertirse en el cuarto dormitorio. Un piso de tres habitaciones se divide en cuatro cuartos y cada uno se alquila de forma independiente.
La lógica es sencilla: donde antes había un sofá y una televisión, ahora hay una cama, un armario y una llave. El salón no se reduce, se elimina. La privacidad se compra por habitación.
El mercado responde a los precios. Según Sánchez, una de cada cuatro viviendas se compra ya para invertir, no para vivir en ella. La demanda de alquiler sigue por encima de la oferta y eso empuja este tipo de soluciones.
El salón ya no es un espacio común: es la habitación número cuatro, con cerradura y con un precio de mercado.
Cuánto se ingresa y quién se queda fuera
Con esta fórmula, los números cambian rápido. Alquilar por habitaciones rinde más que un alquiler tradicional. Dos cuartos a 500 euros, uno a 300, y otro a 250 suman más de 1.500 euros al mes por un piso que, entero, difícilmente superaría esa cifra en muchas zonas.
La cuenta es rápida. Sánchez lo argumenta así: si alguien deja de pagar, deja de pagar uno, no todos. Para el propietario es una diversificación del riesgo con cerradura individual.
Para quien busca casa, el efecto es distinto. El piso compartido deja de ser una opción temporal. La falta de alternativas asequibles convierte la habitación en el único acceso posible a la vivienda, sobre todo en las grandes ciudades.
Por qué el alquiler por habitaciones se ha disparado
El auge de esta fórmula no nace de un capricho inmobiliario. Es la respuesta de un mercado que ha expulsado a una generación de la idea de alquilar un piso entero. El piso compartido ya no es una etapa de transición. Es la forma estable de vivir para quienes no llegan al umbral de solvencia que piden las agencias.
La intervención de Sánchez no plantea ilegalidad: reformar un piso para dividirlo en habitaciones es legal si la normativa autonómica lo permite. El debate no es si un inversor puede optimizar su activo, sino qué queda para quien solo busca una casa. Eso no lo decide el mercado: lo decide la política pública.
Lo que hay que mirar de aquí a final de año es si los contagios de esta fórmula se extienden más allá de las grandes ciudades. Si el alquiler tradicional se mantiene por encima del salario medio de entrada, la habitación con cerradura seguirá siendo la puerta principal de acceso a la vivienda.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? Un agente elimina el salón de pisos de 60 o 70 metros para alquilar cuatro habitaciones por separado.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A jóvenes y trabajadores que buscan una habitación asequible en zonas de alta demanda.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Comparar precio por metro útil y exigir contrato escrito antes de pagar fianza.



