Un experto capilar recomienda lavar el pelo cada 48 horas (incluso si haces deporte a diario)

El peluquero Juan Leal explica que la fricción diaria y el exceso de champú estropean la melena sin que lo notemos. Además, desvela un truco con champú en seco para aguantar limpia un día más.

Reconócelo: lavar el pelo cada 48 horas suena a locura. Si sudas a diario, ni te cuento. Pero Juan Leal, peluquero y director de educación de Pierino Cosmetics, tiene argumentos de sobra para que dejes el champú en el bote un día sí y otro no, tal y como recoge Trendencias.

El experto no se anda con rodeos: la fricción es uno de los factores más agresivos para la fibra capilar y, encima, el más ignorado. Frotar el pelo con la toalla, desenredarlo a lo bruto, abusar de los moños tirantes o dejarlo roer contra los tejidos desgasta la cutícula poco a poco.

El gesto invisible que está estropeando tu melena (y no es la plancha)

Lo cuento sin filtros: yo he secado el pelo como si fregara platos y luego me he quejado de las puntas. El problema no es un solo despiste, es la suma. Al final, la cutícula pierde capacidad para retener nutrientes y se vuelve más frágil, explica Leal a Trendencias.

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Aquí entra la llamada memoria capilar: el pelo acumula daños físicos y químicos. El calor de la plancha, por ejemplo, altera los puentes de hidrógeno y de sulfuro que sostienen la estructura interna. Por eso muchas personas con rizo ven cómo se les estira la melena con los años.

Además está la memoria acumulativa: los productos que aplicamos se depositan en la fibra y, con el sol y la desidia, generan una agresión gradual. El resultado es un pelo más seco, sin brillo y con cara de cansado. Vaya tela.

El pelo no se rompe por una sola toalla mal usada: se rompe por todo lo que haces sin darte cuenta cada día.

La memoria del pelo: por qué tu rizo ya no es lo que era

Me quedo con la idea de que el pelo, aunque esté muerto, tiene memoria. Si abusas de herramientas de calor, el rizo se acostumbra a lo liso y pierde forma. No es magia, es química: los puentes de hidrógeno se van alterando y la estructura cede.

Y el cuero cabelludo tampoco se libra. Un cuero cabelludo que no está sano es la primera señal de pelo envejecido: dermatitis, sensibilidad o un estrato córneo tocado afinan el cabello y le regalan más frizz. Ahí es donde la skinificación del pelo cobra sentido: cuidarlo como si fuera piel de la cara.

Cada cuánto lavarse el pelo: la respuesta del experto capilar

Llega el melón de abrir: ¿y si hago deporte todos los días? Leal responde sin dudar: el cabello se debe lavar cada 48 horas porque ese es el tiempo que tarda la microbiota del cuero cabelludo en regenerarse. Ojo, no pide aguantar tres días con el pelo sucio: un día sí y otro no.

El motivo tiene guasa: lavarse a diario con champú convencional agrede el cuero cabelludo. La sensación de suciedad es sudor y agua, que ya regulan la piel por sí solos. Si te pasas de limpieza, las glándulas sebáceas se rebelan y producen más grasa, no menos. Así de simple.

El truco que voy a copiar es el del champú en seco al revés: se aplica justo después de lavar, con el pelo húmedo y en las raíces. El almidón se queda depositado y va absorbiendo la grasa del día siguiente. El efecto limpio dura dos días en lugar de uno.

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La verdad es que hay debate: otras expertas defienden lavar el cuero cabelludo una vez al día igual que la cara. Pero para una persona sin problemas capilares, la pauta de cada 48 horas me cuadra. No va de ser menos limpia, sino de no volver loca a la piel de la cabeza.

🧠 Para soltarlo en la cena

Lavar el pelo a diario activa más grasa, no menos.