La crisis de Ceuta se avisó el 27 de julio, asegura el Gobierno ceutí, y en Moncloa respondieron: 'no alarmen'. Es la versión que ha defendido la consejera de Hacienda ceutí, Kissy Chandiramani, y que contradice la que dio Pedro Sánchez en el Congreso.
Chandiramani intervino a puerta cerrada en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Allí aseguró que desde finales de julio reclamaron sin éxito la declaración de emergencia de Seguridad Nacional, el cierre de la frontera y más medios humanos, materiales y tecnológicos.
El aviso del 27 de julio que enfrenta a Ceuta con Moncloa
Pedro Sánchez había negado avisos significativos del presidente ceutí, Juan Vivas, en los días previos a la entrada masiva por la frontera. Frente a eso, la consejera fijó dos fechas: el 27 y el 29 de julio. En ambas, según su relato, la respuesta del Gobierno fue la misma: 'no alarmen, que es lo de todos los veranos.
La responsable ceutí no se quedó en la cronología. Puso sobre la mesa preguntas incómodas: por qué se mantuvieron las puertas abiertas 48 horas, por qué la policía marroquí tardó dos días en frenar lo que llamó un acto de guerra híbrida y por qué la seguridad de 83.000 españoles queda en manos de Marruecos.
Su intervención fue descrita por testigos como muy aplaudida en la sala. Estaban presentes el ministro de Hacienda, Arcadi España, y el mando único de la crisis, Ángel Víctor Torres, que evitaron el choque directo.
El Gobierno ceutí asegura que avisó el 27 de julio y que la respuesta fue un 'no alarmen, es lo de todos los veranos'.
La respuesta 'no alarmen' y la indignación de la consejera
A los responsables de la crisis, Chandiramani les lanzó un mensaje duro: 'no han estado a la altura'. Pidió financiación urgentísima y acusó al Ejecutivo de racaneo en medios para la frontera. 'Han llegado incluso a venir a Ceuta a llamarnos racistas y xenófobos', reprochó.
Para la ciudad autónoma, la humillación marroquí es evidente, pero también la del Gobierno central. 'Ceuta no puede más, estamos al borde del abismo y no vemos la luz al final del túnel', afirmó. La frase la recoge El Mundo y la corroboran testigos.
La postura de Chandiramani se tradujo en un voto en contra del nuevo modelo de financiación. Argumentó que el texto no atiende la singularidad fronteriza de Ceuta y que los servicios autonómicos se han duplicado o triplicado durante la crisis.
Carolina España, consejera de Hacienda de Andalucía, leyó una declaración de apoyo en nombre de los consejeros del PP. El texto pide que el Estado garantice todos los recursos humanos, materiales y financieros para recuperar la normalidad.
Qué pide el PP en el Congreso y qué puede pasar ahora
El choque político ya ha llegado al Congreso de los Diputados. El PP exige comparecencias para aclarar la gestión de la crisis de Ceuta y, sobre todo, para saber si hubo avisos que el Gobierno ignoró.
No es la primera vez que Ceuta y Madrid chocan por el control de la frontera. En crisis anteriores, la ciudad autónoma ya reclamó más medios y reprochó una respuesta tardía. La diferencia es que ahora la discusión ya no es solo logística, sino de relato: el Ejecutivo niega alertas significativas y el Gobierno ceutí las fecha con reuniones y advertencias.
La negativa de Chandiramani al nuevo modelo de financiación añade presión en pleno debate autonómico. Si el PP mantiene la ofensiva parlamentaria, la crisis de Ceuta puede condicionar la agenda política de las próximas semanas.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Ceuta asegura que avisó al Gobierno el 27 de julio y recibió un 'no alarmen'. La consejera Kissy Chandiramani lo reveló en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.
- Por qué te importa: La gestión de la crisis y la financiación de una ciudad fronteriza afectan a la confianza institucional y al reparto de recursos públicos.
- A quién afecta: A los 83.000 residentes de Ceuta, según la consejera, y al debate nacional sobre migración y financiación autonómica.
- Hacia dónde vamos: El PP exige comparecencias en el Congreso y la presión puede marcar la agenda política de las próximas semanas.




