2Estrellas a mediodía: el eclipse que confirmó a Einstein
Durante la totalidad de un eclipse, el cielo se oscurece lo bastante como para que las estrellas se hagan visibles a plena luz del día, justo alrededor del disco solar. Esa es la única ocasión en que pueden fotografiarse estrellas a mediodía, y ese detalle aparentemente anecdótico convirtió el eclipse del 29 de mayo de 1919 en el experimento que consagró la relatividad general de Einstein. La teoría, publicada en 1915, predecía que la masa del Sol curva el espacio-tiempo y desvía la luz de las estrellas que pasan junto a su borde en 1,75 segundos de arco, exactamente el doble de los 0,87 que daba la física newtoniana. Comprobar la diferencia exigía medir con precisión la posición de estrellas cercanas al Sol, algo imposible en condiciones normales porque su luz queda ahogada por el resplandor solar. El eclipse lo resolvía: con la Luna ocultando el disco, el campo estelar quedaba a la vista. Como extra de fortuna, aquel día el Sol se situaba delante del cúmulo de las Híades, un grupo de estrellas brillantes perfectas como referencia, y la totalidad se prolongó casi siete minutos.
Dos expediciones británicas partieron a aprovechar esa ventana única: una a Sobral (Brasil) y otra a la isla de Príncipe, en el golfo de Guinea, encabezada por Arthur Eddington, mientras el astrónomo real Frank Dyson coordinaba desde Londres. El tiempo casi lo arruina: en Príncipe la lluvia y las nubes solo dejaron dos placas aprovechables de dieciséis, y el telescopio principal de Sobral salió desenfocado, así que hubo que recurrir al de repuesto. Aun así, al comparar las fotografías con las de referencia tomadas de noche, las estrellas aparecían desplazadas unos 1,6 y 1,98 segundos de arco, dentro de lo predicho por Einstein y lejos de Newton. El 6 de noviembre de 1919 el anuncio ante la Royal Society estalló en los periódicos: The Times habló de "revolución en la ciencia" y Einstein saltó a la fama mundial. La medida, reanalizada en 1979 con instrumentos modernos (1,90 ± 0,11 segundos de arco), se sostiene, y ese mismo efecto es hoy la base de las lentes gravitatorias con las que se estudia el universo.
