Meta ha aceptado pagar 18.000 millones de dólares (unos 15.400 millones de euros) para poner fin a las demandas de 48 estados, Washington DC y tres territorios que le acusaban de diseñar Instagram y Facebook de forma adictiva para los menores. El acuerdo activa restricciones en las cuentas de usuarios de 13 a 17 años, pero de momento solo en Estados Unidos.
La Comisión Europea ya ha reaccionado. Bruselas ha pedido formalmente a la compañía que extienda esas medidas a los menores europeos. Si no cede, Meta podría enfrentarse a multas de hasta el 6% de su facturación global, algo que supera los 7.000 millones de euros anuales, según el Reglamento de Servicios Digitales.
Un acuerdo récord con condiciones
El pacto se alcanzó tras semanas de juicio en Nueva York. De los 18.000 millones acordados, el 70% (unos 12.700 millones de dólares) irá a los estados participantes para financiar programas de seguridad juvenil. El 30% restante queda condicionado a que plataformas como TikTok y YouTube adopten medidas similares en un plazo de cinco años; si no lo hacen, Meta podría retirar sus propias restricciones.
Brian Schwalb, fiscal general de Washington DC, celebró el pacto como una victoria y acusó a la empresa de explotar intencionadamente a los niños con fines de lucro. Meta rechaza las acusaciones, pero asegura que el acuerdo fija un estándar para toda la industria.
Qué medidas se activan en las cuentas de menores
Las funciones se aplicarán por defecto a los usuarios de entre 13 y 17 años. Incluyen un límite diario de dos horas en Instagram y Facebook, un bloqueo entre la medianoche y las seis de la mañana y un modo escuela que silencia las notificaciones durante el horario lectivo. Los adolescentes no podrán cambiar estos ajustes sin el permiso de un tutor.
Además, Meta reforzará la verificación de edad con herramientas de inteligencia artificial para detectar a quienes mienten sobre sus datos. También ocultará los likes y reacciones en las publicaciones de los menores, una medida reclamada por expertos en salud mental. La opción de desactivar las recomendaciones algorítmicas estará activada por defecto.
Algunos defensores de la seguridad online advierten de que los controles parentales solo funcionan en hogares con recursos y tiempo, y que el acuerdo no ataca el problema de fondo: el diseño adictivo de las plataformas. La presión para que Meta cambie su algoritmo sigue siendo el punto más controvertido.
Bruselas presiona para que Europa no quede fuera
La Comisión Europea, liderada por Ursula von der Leyen, exige que el toque de queda y el límite de dos horas sean la norma en toda la Unión. La institución ya había concluido de forma preliminar que Instagram y Facebook podrían estar infringiendo el DSA por el desplazamiento infinito, la reproducción automática y las notificaciones push.
Francia, Alemania y los países nórdicos respaldan la línea dura en el Parlamento Europeo. Meta se resiste por ahora y argumenta que necesita evaluar el impacto de las medidas en Estados Unidos antes de extenderlas.
España y la ley de protección digital del menor
En España, Instagram es la red más usada por los adolescentes. El Gobierno ha impulsado la Ley de protección digital del menor, que prevé sistemas de verificación de edad obligatorios y responsabilidad para las plataformas que expongan a menores a contenidos adictivos. Si Bruselas obliga a Meta a extender sus medidas, España podrá alinear su normativa sin enfrentarse en solitario al gigante.
Arturo Béjar, antiguo director de ingeniería de Meta, advierte de que limitar el tiempo no basta si el algoritmo sigue ofreciendo contenido perjudicial. La clave, dice, está en desactivar por defecto los sistemas de recomendación que arrastran a los jóvenes a espirales peligrosas. El acuerdo estadounidense es un primer paso, pero el verdadero pulso se jugará en Europa.
La pelota está ahora en el tejado de Meta. La compañía puede ceder a las exigencias europeas o arriesgarse a una batalla regulatoria que, en Europa, se libra con multas y plazos, no con acuerdos. Mientras tanto, los menores españoles y europeos siguen esperando que Instagram y Facebook dejen de ser un campo de minas para su salud mental.



