La llegada de Haakon VIII al trono de Noruega sitúa a Mette-Marit en una posición todavía más relevante dentro de la monarquía del país nórdico. La nueva reina consorte acompaña al monarca tras la muerte de Harald V, en un momento especialmente delicado para la institución y con varios episodios polémicos vinculados a su entorno familiar y a su propia trayectoria personal.
Mette-Marit acumula años de exposición pública y también de controversias. Antes de convertirse en esposa del entonces príncipe Haakon, su pasado ya había generado debate en Noruega. Con el paso del tiempo, otros asuntos han vuelto a colocarla en el centro de la atención, entre ellos las informaciones relacionadas con Jeffrey Epstein y, más recientemente, el proceso judicial que terminó con la condena de su hijo Marius Borg Høiby.
Mette-Marit llegó a la Familia Real bajo una fuerte atención mediática

La relación entre Mette-Marit y Haakon no comenzó con el respaldo generalizado de la opinión pública noruega. Cuando el romance se hizo conocido, los medios del país empezaron a prestar especial atención a la vida de la joven y a su pasado antes de entrar en la familia real.
Mette-Marit procedía de un entorno alejado de la aristocracia. Era hija de un periodista y de una empleada de banca, y había sido madre antes de conocer al príncipe. Su primer hijo nació de una relación anterior con un hombre que había sido condenado por tráfico de drogas. Este antecedente se convirtió en uno de los elementos utilizados por quienes cuestionaban la conveniencia de su relación con el heredero.
La pareja se había conocido durante un festival de rock. A partir de entonces, el noviazgo pasó a ocupar un espacio habitual en los medios noruegos. La atención sobre Mette-Marit no se limitó a su relación sentimental, ya que también comenzaron a aparecer informaciones sobre sus años de juventud y sus frecuentes visitas a las discotecas de Oslo durante la década de los noventa.
La propia Mette-Marit abordó aquella etapa antes de su boda con Haakon. En una entrevista concedida a la televisión pública reconoció que había llevado una juventud desenfrenada. Aquella declaración formó parte del proceso con el que la futura integrante de la familia real trató de explicar públicamente su pasado antes de asumir sus nuevas responsabilidades.
El nombre de Mette-Marit apareció relacionado con Epstein
Años después, Mette-Marit volvió a quedar vinculada a una controversia de alcance internacional a raíz de la publicación de miles de documentos relacionados con Jeffrey Epstein. En aquellos archivos aparecieron mensajes intercambiados entre el magnate y quien entonces era la princesa de Noruega.
Los documentos mostraron que Mette-Marit había mantenido cientos de comunicaciones con Epstein incluso después de que este hubiera sido declarado culpable en 2008 por un caso relacionado con la prostitución de una menor. La publicación de esos intercambios generó una nueva oleada de críticas alrededor de la integrante de la Casa Real.
Entre los mensajes publicados figuraba también una conversación en la que Mette-Marit hacía referencia a París como una ciudad maravillosa para cometer adulterio, pese a que en aquel momento ya estaba casada con el príncipe Haakon. El contenido de los documentos volvió a poner el foco sobre sus relaciones personales y sobre las decisiones que había tomado durante aquella etapa.
Ante la difusión de los archivos, Mette-Marit pidió disculpas públicamente. La entonces princesa reconoció que no había actuado con buen juicio en sus relaciones personales. La polémica se sumó así a un historial que ya había estado marcado por las críticas desde sus primeros años vinculada a la Familia Real.
La condena de Marius Borg Høiby añade presión a la nueva reina

El episodio más reciente que afecta directamente a Mette-Marit está relacionado con su hijo mayor, Marius Borg Høiby. El joven, de 29 años, fue condenado a cuatro años de prisión después de ser declarado culpable de dos casos de violación y de maltrato a una de sus exparejas. La sentencia también contempló la absolución de Marius Borg de otras dos acusaciones de violación. El caso ha supuesto un nuevo golpe para la imagen pública de Mette-Marit justo cuando la familia real afronta una transición histórica tras la muerte de Harald V.
Marius Borg cumple actualmente un régimen de arresto domiciliario y debe llevar un dispositivo electrónico de control. Su lugar de residencia es el palacio de Skaugum, donde permanece junto a su madre, el monarca y sus dos hermanos. Entre ellos se encuentra Ingrid Alexandra, quien ocupa ahora la posición de heredera al trono de Noruega.
La situación de Marius Borg también quedó relacionada con los últimos días de vida de Harald V. Cuando el antiguo monarca permanecía ingresado en el hospital, su nieto pudo abandonar temporalmente el arresto domiciliario para acudir a visitarlo. La imagen de aquella visita volvió a situar el caso en el centro de la atención pública.
Mette-Marit comienza su etapa como reina consorte
La muerte de Harald V y la llegada de Haakon VIII a la Corona modifican el papel institucional de Mette-Marit. El nuevo monarca asume el trono acompañado por su esposa, que pasa a ejercer como reina consorte después de años formando parte de la Familia Real noruega.
La posición de Mette-Marit adquiere ahora una dimensión diferente. Su pasado, las controversias que ha protagonizado y las dificultades relacionadas con su entorno familiar forman parte de una trayectoria pública que continúa siendo observada con atención dentro y fuera de Noruega. La nueva etapa comienza, además, mientras el país todavía permanece de luto por la muerte de Harald V. El relevo de la Corona coloca a la familia real ante nuevas responsabilidades y convierte cada uno de sus movimientos en un asunto de interés público.
Para Mette-Marit, el cambio de estatus llega después de más de dos décadas vinculada a la monarquía. Desde su relación con Haakon hasta las polémicas más recientes, su trayectoria ha estado marcada por una exposición mediática constante. Ahora deberá afrontar su nueva función como reina consorte mientras continúa el proceso de adaptación de la institución al reinado de su esposo.



