3Las prominencias: lenguas de fuego que delatan la actividad solar
Cuando la Luna tapa por completo el disco solar, alrededor de su contorno negro pueden asomar pequeñas lenguas de color rosa o carmesí: son las prominencias, enormes arcos de plasma de hidrógeno y helio ionizado que cuelgan anclados a la superficie del Sol y se alzan hacia la corona. Su tono delata su origen: emiten en la línea H-alfa, la radiación roja del hidrógeno de la cromosfera, la capa justo por encima de la fotosfera. Son estructuras colosales: una típica se extiende miles de kilómetros y la mayor registrada superó los 800.000, más del doble de la distancia de la Tierra a la Luna. Se forman en aproximadamente un día y pueden permanecer estables durante semanas o incluso meses, sostenidas por los campos magnéticos solares. El eclipse es el único momento en que pueden contemplarse a simple vista, sin telescopios de hidrógeno-alfa: durante la totalidad, el resplandor de la fotosfera desaparece y quedan al descubierto estructuras que ningún otro fenómeno revela sin instrumentos.
Las prominencias no son un adorno: son un termómetro a simple vista de la actividad solar. Su número, tamaño y posición varían con el ciclo de once años: en el máximo brotan por todas las latitudes, mientras que cerca del mínimo apenas aparecen pequeñas y confinadas al ecuador. Por eso, en el eclipse del 12 de agosto de 2026, el primero total visible desde la España peninsular desde 1912, se espera verlas con claridad: el Sol atraviesa la fase descendente del ciclo 25, con un índice mensual de manchas estimado en unos 102 frente a los 144 de abril de 2024. En aquel eclipse estadounidense, millones de personas vieron un brillante punto rojo junto al borde lunar que muchos medios confundieron con una llamarada; los astrofísicos aclararon que era una prominencia, una estructura de plasma de larga vida, no una explosión. Y cuando una prominencia se vuelve inestable y se desprende, puede originar una eyección de masa coronal: verlas durante los escasos minutos de totalidad ayuda a poner a prueba los modelos de clima espacial.
