Aldi revienta el mercado con sandía al 28% por 0,49 euros el kilo: date prisa si no quieres quedarte sin ella

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Cómo elegir una sandía madura y dulce: el truco del golpeo y la mancha

Primer plano de rodajas vibrantes de sandía que muestran frescura y jugosidad.

La clave para no equivocarse está, primero, en la mancha de campo: esa zona de la cáscara, en la parte inferior del fruto, donde la sandía ha reposado sobre el suelo durante toda su maduración. Cuando esa mancha presenta un tono amarillo cremoso o casi anaranjado, significa que la pieza ha pasado semanas recibiendo sol y acumulando azúcar, así que será dulce y jugosa. Si, por el contrario, es blanquecina o verdosa, lo más probable es que se recolectara antes de tiempo y el sabor quede insípido. Tres agricultores consultados por La Razón coincidieron en que este es el indicador más fiable, muy por delante de cualquier otro. Un complemento sencillo: la sandía contiene en torno a un 92% de agua, de modo que, a igualdad de tamaño, la más pesada del lote será la que esté mejor hidratada y, por tanto, la más sabrosa.

El otro gran clásico es el golpeo, esa costumbre de tocar el fruto con los nudillos tan habitual en las fruterías. No es folklore: una sandía madura y llena de agua produce un sonido hueco, profundo y vibrante, mientras que otra que aún no está en su punto suena más aguda y metálica, como un "ping". Si el sonido resulta apagado o sordo, puede estar pasada o tener la pulpa harinosa. El método exige práctica y oído, pero hasta investigadores de la Universidad de Teherán lo han validado con un vibrómetro láser Doppler para medir la madurez de estas frutas. Conviene combinarlo con otras señales: cáscara mate y firme, tallo seco y marrón, forma simétrica y un círculo pequeño en la base. Con la sandía a precio de saldo, este doble truco evita que la ganga acabe convirtiéndose en una decepción insípida en la mesa.

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