9Skopje, Macedonia del Norte: el capricho historicista más barato de los Balcanes
El sobrenombre de "capricho historicista" le viene a Skopje de un experimento urbano sin parangón en Europa: el proyecto Skopje 2014, con el que el Estado financió fachadas neoclásicas, columnatas, fuentes y decenas de estatuas de bronce repartidas por la ribera del Vardar. Su emblema es el llamado "Guerrero a caballo", una figura ecuestre de 22 metros que evoca a Alejandro Magno y preside la plaza de Macedonia, flanqueada por el puente de piedra del siglo XV y por uno de los bazares otomanos más grandes de los Balcanes. El resultado, denostado por los arquitectos y celebrado en redes sociales, es una ciudad que no deja indiferente: monumentos grandilocuentes junto a bloques socialistas y mezquitas centenarias. En septiembre, con máximas en torno a los 25 grados y pocos días de lluvia, el paseo entre tanto mármol de pega se vuelve incluso placentero, y las multitudes del verano ya han remitido.
Lo mejor es lo que cuesta todo esto: muy poco. Wizz Air enlaza Madrid y Barcelona con Skopje en vuelo directo con billetes de ida y vuelta que en septiembre rondan los 60 y los 100 euros, respectivamente, y una vez en tierra la ciudad aprieta el presupuesto menos que cualquier otra capital balcánica: una cama en albergue sale desde unos 10 euros la noche, hay alojamientos por menos de 20 y por menos de 5 se come en el viejo bazar, donde la rakija, los kebapi y el ajvar se pagan a precio de otra época. Tampoco hace falta rascarse el bolsillo para salir del centro: el cañón de Matka, a media hora en autobús, se recorre en barca por entre 5 y 8,50 euros, y el teleférico al monte Vodno, donde aguarda la Cruz del Milenio de 66 metros, cuesta 1,50. Por el precio de una noche en cualquier capital de moda, en Skopje se cubren tres días de estatuas, herencia otomana y naturaleza.
