De Tirana a Oporto: las ciudades de Europa donde viajar tirado de precio este septiembre

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Belgrado, Serbia: la fiesta en las barcas del Danubio sin vaciar la cartera

Hermosa vista del skyline del casco antiguo de Belgrado y la costa con cielos claros de verano.

Septiembre es el último mes en que Belgrado saca su fiesta más famosa al agua: los splavovi, esas barcazas ancladas en el Danubio y el Sava que funcionan como discotecas flotantes desde finales de mayo y que, cuando llega el frío, cierran sus terrazas y trasladan la marcha a locales de interior. Quien viaja a la capital serbia en este mes se lleva la temporada de río completa a punto de apagarse, con medias en torno a los 25 grados, menos aglomeraciones que en agosto y un agravante a favor del bolsillo: el país no usa el euro, así que todo se paga en dinares a un cambio muy favorable. Además, septiembre es el mes más barato del año para volar a Belgrado según varios comparadores, con tarifas de ida y vuelta desde poco más de cien euros desde algunas capitales europeas.

Una vez allí, la noche en las barcas sale por una fracción de lo que costaría en Berlín o en Ibiza. Entrar en la mayoría de los splavovi es gratis entre semana, la cobertura de los locales grandes ronda los 5-13 euros, una cerveza cuesta unos 3 y un cóctel se queda entre 5 y 9. Con camas de albergue desde unos 10 euros la noche y un presupuesto diario de entre 45 y 65 euros se puede vivir de fiesta sin mirar la cartera: el Freestyler, el splav más icónico, abre hasta las seis de la mañana con capacidad para más de 2.000 personas y la marea nocturna no llega a su punto álgido hasta las dos o las cuatro. Y si el cuerpo pide tregua, el atardecer sobre la confluencia de los dos ríos desde la fortaleza de Kalemegdan no cuesta nada.

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