De Tirana a Oporto: las ciudades de Europa donde viajar tirado de precio este septiembre

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Porto, Portugal: vino, río y Atlántico sin arruinarse

Traditional wooden boats on the Douro River in Porto, Portugal, with colorful buildings

Pocas ciudades europeas combinan tan bien precio y ambiente como Oporto, y septiembre es su mes de oro. Pasado el pico de agosto, la Ribeira recupera aire local, las terrazas del Duero se despejan y las bodegas de Vila Nova de Gaia se recorren sin agobios. El tiempo acompaña: máximas en torno a los 23 grados y riesgo de lluvia bajo (llueve, de media, uno de cada cinco días), según los registros climatológicos. Los vuelos desde España tampoco arruinan el plan: Ryanair enlaza Madrid en algo más de una hora y ha llegado a vender billetes de ida desde unos 15 euros desde alguna ciudad española, con el metro del aeropuerto al centro por unos 2,25 euros. Un viajero de presupuesto ajustado se mueve con 45-60 euros diarios, y una habitación doble en una guesthouse céntrica parte de unos 60-80 euros la noche. Quien busque excusa para el brindis la tiene: la vendimia del valle del Duero arranca a finales de mes.

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La clave del ahorro está en comer y beber como local. El prato do dia —sopa, plato principal, bebida y café— cuesta entre 7 y 11 euros en las tascas, y una francesinha, el sándwich emblemático de la ciudad, ronda los 10; conviene alejarse de los restaurantes junto al puente, donde los precios se inflan. El vino es la gran ventaja: una copa de Oporto en Gaia cuesta de 2 a 5 euros y una visita a bodegas como Sandeman o Taylor's, con cata incluida, sale desde unos 14 euros. El resto del día es casi gratis: los 20.000 azulejos de la estación de São Bento, el puente Dom Luís I y los miradores no cuestan nada. Y aunque el centro es compacto, el Atlántico queda a un paso: la playa de Matosinhos, con su pescado a la brasa, y la desembocadura del Duero en Foz se alcanzan en un corto trayecto de metro o tranvía.