3Sofía, Bulgaria: historia milenaria por el precio de un menú del día
Sofía lleva siglos haciendo de frontera y de crisol: nació como asentamiento tracio en el siglo VIII a.C., fue la Serdica romana –cuyas ruinas asoman incluso entre las estaciones de metro– y después mezquita otomana y capital socialista antes de convertirse en la moderna capital búlgara. Toda esa historia se recorre a pie y casi sin pagar: la catedral neobizantina de Alejandro Nevski, una de las mayores iglesias ortodoxas del mundo, se visita gratis y las entradas a los museos rondan los 2-5 euros. El viaje se paga en levas, una moneda anclada al euro (1,9558 levas por cada euro), con precios impensables en Europa occidental: vuelos desde España desde unos 35 euros, habitaciones dobles en el centro por menos de 30 y camas de albergue por unos 10.
Septiembre es el mes dulce de Sofía: el termómetro ronda los 23 grados a mediodía, el sol luce unas 225 horas al mes y las terrazas del bulevar Vitosha, a los pies del monte del mismo nombre, siguen llenas. El menú del día búlgaro –sopa, plato principal y postre, el conocido como obed– cuesta entre 4 y 7 euros, una caña ronda el euro y el metro desde el aeropuerto sale por unos 80 céntimos. Los rankings de 2025 la sitúan entre las capitales europeas con mejor relación calidad-precio: un estudio británico cifraba una escapada de cuatro días en unas 227 libras por persona. Quien quiera estirar el viaje tiene el monasterio de Rila, Patrimonio de la Humanidad, a dos horas, y la plena entrada de Bulgaria en el espacio Schengen, completada en 2025, ha dejado los trámites reducidos a la mínima expresión.
