Hay un truco que va a cambiar tu tomate frito: nada de azúcar, un chorrito de vino blanco y paciencia. La receta de toda la vida se pule con un gesto sencillo, y el resultado es una salsa brillante, con cuerpo y sin el punto ácido que a veces lo estropea. Para chuparse los dedos.
La propuesta llega de Samantha Vallejo-Nágera, chef y jueza de MasterChef, en declaraciones recogidas por Infobae. Su fórmula para evitar la acidez es simple: olvídate del azúcar y suma 50 ml de vino blanco al sofrito. El vino no enmascara el sabor, sino que aporta matices aromáticos, suaviza el conjunto y deja que mande el dulzor natural de un buen tomate maduro.
El tomate frito es un fondo de despensa que salva cualquier comida. Funciona con pasta, arroz, albóndigas, huevos fritos o rebanadas de pan sin más ceremonia. Por eso merece la pena elegir tomates maduros y carnosos, pochar la cebolla y el ajo con calma y no precipitarse. Yo antes corregía la acidez con una cucharadita de azúcar; desde que probé este método, ni lo echo de menos.
Y no hace falta complicarse. Sirve un blanco seco y joven que tengas por casa, con con un chorrito de 50 ml es suficiente para notar el cambio en la salsa.
Ingredientes
Con estas cantidades salen entre 6 y 8 raciones, perfectas para tener salsa lista para pasta, arroz o como acompañamiento.
- 1 kg de tomates maduros
- 1 cebolla grande
- 2-3 dientes de ajo
- 50 ml de vino blanco
- 1 hoja de laurel opcional
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
- 1 cucharadita de pimentón dulce opcional
Cómo preparar el tomate frito sin azúcar, paso a paso
El orden importa: primero el sofrito lento, después el vino y por último el tomate. Así se integran los sabores y se consigue la textura sedosa o rústica que prefieras.
- Lava y pela los tomates. Hazles una cruz en la base, escáldalos 30 segundos en agua hirviendo, enfríalos y retira la piel. Trocea en dados pequeños.
- Pela y pica fina la cebolla y los dientes de ajo.
- Sofríe la cebolla y el ajo en una sartén amplia con aceite de oliva, a fuego medio-bajo. Remueve con frecuencia hasta que queden blandos y ligeramente dulces, sin dorar en exceso.
- Añade la hoja de laurel y el pimentón, si lo usas. Remueve unos segundos.
- Incorpora los 50 ml de vino blanco al sofrito. Sube un poco el fuego y deja que el alcohol se evapore por completo, unos 2-3 minutos.
- Añade los tomates troceados, mezcla y baja el fuego.
- Cocina a fuego lento durante 1 hora, removiendo de vez en cuando. Deja que la salsa reduzca hasta perder un tercio de su volumen inicial.
- No añadas la sal hasta el final para evitar que el tomate pierda agua antes de tiempo.
- Rectifica de sal y pimienta. Si la prefieres fina, tritura la salsa; si no, déjala rústica.
- Retira la hoja de laurel y sirve caliente o templado.
El resultado es una salsa espesa y brillante, con un punto ligeramente dulce que no depende del azúcar. Notarás el fondo del vino blanco, aunque sin alcohol, porque se evapora durante esos minutos a fuego vivo.
Trucos para que el tomate frito salga redondo
La clave del truco está en dos gestos: pochar sin prisa y añadir el vino en el momento justo, cuando el sofrito ya está blando. Ese orden evita que la cebolla se queme y deja que el tomate se cocine sin luchar contra una base tostada.
- Sofríe despacio la cebolla y el ajo: es el primer potenciador natural del dulzor.
- El vino blanco equilibra la acidez sin enmascarar el sabor del tomate.
- Ten paciencia con la cocción lenta: una hora da cuerpo, brillo y profundidad.
En la nevera aguanta hasta 5 días en un recipiente hermético, y en el congelador se mantiene hasta 3 meses. Yo la preparo en cantidad, la reparto en tuppers y la congelo sin miedo; así siempre hay un buen tomate frito a mano para montar una cena en diez minutos.
🍽️ La ficha de la receta
- 🍴 Plato: Tomate frito sin azúcar con vino blanco.
- 👥 Raciones: Entre 6 y 8 personas.
- ⏱️ Tiempo: 1 hora y 10 minutos.
- 📊 Dificultad: Fácil.



