David Callejo avisa: la ducha fría en verano es un error, el agua tibia te refresca más

El anestesista explica que el agua helada provoca un cierre de los vasos sanguíneos que impide liberar calor. El fresco dura dos segundos y luego tienes más calor.

Reconócelo: en cuanto aprieta el calor, lo primero que haces es meterte bajo el chorro helado.

Pues el médico anestesista David Callejo, que supera los 1,2 millones de seguidores en Instagram, acaba de desmontar esa manía con un argumento que duele: la ducha fría en verano es un error.

El error de la ducha helada: tu cuerpo se defiende del frío

El experto, que también es profesor universitario, explica que en verano tu cuerpo se convierte en un horno. Necesita soltar calor, y lo hace a través de la piel. Para lograrlo, dilata los vasos sanguíneos de la superficie. Es la manera natural de que la sangre circule más cerca de la piel y libere el calor.

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No es magia: se llama termorregulación. La sangre actúa como un sistema de transporte, lleva el calor desde los tejidos profundos hasta la piel. Cuanto mejor funciona ese flujo, más fácil te refrescas.

El organismo detecta un aumento de la temperatura central y cutánea, y disminuye la actividad vasoconstrictora simpática. Se activan los mecanismos de vasodilatación cutánea. Es un proceso automático.

Y ahí viene la trampa. Si te duchas con agua muy fría, tu piel se enfría de golpe. El cuerpo, listo, cierra esos vasos para conservar el calor. Consigue justo lo contrario de lo que buscas.

El alivio inicial dura dos segundos. Después, dificultas la eliminación de calor y acabas con más sensación de calor. Vaya tela.

El frescor real no está en bajar la temperatura de golpe, sino en ayudar a tu cuerpo a liberar el calor.

Callejo lo explica con una imagen que se entiende al vuelo. En verano, las venas se ven más hinchadas porque el cuerpo busca liberar calor. La clave está ahí.

La vasodilatación no solo refresca. También mejora la circulación y ayuda a bajar la temperatura interna de forma sostenida.

La recomendación de Callejo es de una sencillez que escama: dúchate con agua ligeramente tibia. Te refrescas, favoreces la vasodilatación y el frescor dura más.

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Agua tibia: el truco de la vasodilatación sin el susto del frío

Puede sonar raro, porque apetece el agua helada. Pero la lógica es tan aplastante como el calor de agosto. Si el agua tibia ayuda a que tu cuerpo haga su trabajo, es la mejor fórmula para refrescarse en plena ola de calor.

Nos encanta el agua helada porque es placentera, no porque sea eficaz. El contraste térmico engaña al cerebro unos segundos. Luego toca pagar el gusto con más bochorno.

La cerveza helada y otros mitos que tampoco eran tan buenos

La fuente original recuerda además otro clásico: la cerveza muy fría. Otro médico, José Manuel Felices, avisaba de que puede parecer hidratante, pero por muy fría que esté, suele ser contraproducente.

A mí me ha convencido. Si el termómetro se dispara mañana, toca bajar un punto la temperatura, no congelarse. El cuerpo agradece que le dejes trabajar.

Al final, el calor se combate dejando que el cuerpo haga lo que sabe hacer. Ni aire acondicionado a 19 grados ni duchas árticas que engañen al sistema.

No digo que te des una ducha ardiendo. Solo tibia. Dura un poco más, sienta de lujo y el frescor te acompaña más tiempo.

🧠 Para soltarlo en la cena

El agua tibia ayuda a tu cuerpo a liberar calor.