De Kaká a Hazard: la lista negra de los fichajes que arruinaron al Real Madrid en lo deportivo y lo económico

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Illarramendi, el mediocentro que se perdió en la presión

Asier Illarramendi llegó al Real Madrid en el verano de 2013 como la gran apuesta para suceder a Xabi Alonso, y Florentino Pérez pagó por ello una de las cifras más llamativas del mercado español: la cláusula de 32 millones más impuestos elevó el desembolso total a cerca de 39 millones de euros, lo que le convirtió en el fichaje español más caro de la historia del club. Dos temporadas después, el Real Madrid lo devolvió a la Real Sociedad por unos 16 millones fijos (hasta 19 con variables), asumiendo una pérdida cercana a los 23 millones que lo sitúa entre los peores negocios de la era de Florentino. El detalle agrava el caso: la venta se cerró apenas una semana después de pagar 30 millones por Mateo Kovacic, evidenciando que la directiva nunca terminó de creer en un jugador por el que había desembolsado el doble de lo que luego recuperó.

En lo deportivo, el balance es igual de demoledor. Illarramendi disputó 90 partidos en dos cursos, pero solo 25 de Liga como titular y se quedó en tres goles, siempre a la sombra de Kroos, Modric y el propio Xabi. Su momento más oscuro llegó en la vuelta de cuartos de la Champions 2014 en Dortmund: perdió el balón en el origen del segundo gol alemán y Ancelotti lo retiró en el descanso. La desconfianza se hizo estructural: con Xabi sancionado, el técnico prefirió para la final de Lisboa a un Khedira recién recuperado de una lesión grave, y un directivo resumió el contraste con Kroos como la diferencia entre fichar "a un niño" y "a un hombre". El propio jugador admitió años después que le faltó confianza en los momentos clave. Hoy, con 36 años, juega en el Kitchee de Hong Kong, una trayectoria final que confirma el enorme coste de aquella operación fallida.

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