La encuesta de fecundidad del INE revela que el 15,5 % de las mujeres no quiere tener hijos

El porcentaje sube tres puntos respecto a 2018 y el mayor salto se da entre las mujeres de 35 a 39 años, con un 127% más. Casi una de cada diez de 40 a 49 años ha recurrido a la reproducción asistida.

El 15,5% de las mujeres en España no quiere tener hijos, según el avance de la encuesta de fecundidad que ha publicado este martes el INE. Son tres puntos más que en 2018, la última vez que se elaboró este sondeo.

Un grupo destaca por encima del resto. Entre las mujeres de 35 a 39 años, el 16,5% no desea tener niños, un 127% más que en 2018. Es una edad clave: a mediados de la treintena, la fertilidad empieza a caer.

¿Qué dice exactamente la encuesta de fecundidad del INE?

El Instituto Nacional de Estadística ha presentado este martes el avance de resultados de su encuesta de fecundidad, el sondeo con el que mide cada varios años cuántos hijos desean tener las mujeres y a qué edad. El trabajo de campo se realizó entre 2025 y comienzos de 2026.

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Los datos confirman una tendencia que ya venía de atrás. En 2018, la última edición del estudio, el porcentaje era tres puntos inferior. Ahora ese 15,5% se reparte por casi todos los tramos de edad, aunque el salto más brusco aparece en la treintena.

La reproducción asistida gana peso entre las mujeres de 40 a 49 años. Casi una de cada diez en esa franja se ha sometido a un proceso de este tipo, según la misma fuente. Los tratamientos se han normalizado en un país donde cada vez se retrasa más la edad a la que se procrea.

El porcentaje más alto de mujeres que descarta la maternidad se concentra entre los 35 y los 39 años, justo cuando la fertilidad empieza a caer.

¿A quién afecta y cómo cambia el mapa demográfico?

El dato toca decisiones privadas, pero su eco es colectivo. Afecta al debate sobre la natalidad, a los servicios de reproducción asistida y a las políticas de conciliación que llevan años sobre la mesa. No es un caso aislado.

Hay otro elemento que el propio INE pone encima de la mesa. Los tratamientos de reproducción asistida se han convertido en una vía habitual para muchas mujeres que afrontan la maternidad más tarde. Ahí está la clave.

El calendario pesa. La edad a la que las españolas tienen su primer hijo no deja de subir, y eso estrecha el margen biológico de quienes deciden esperar.

Conviene tener presente el alcance del estudio. Se trata de un avance de resultados, no del informe completo, y recoge lo que las mujeres declaran en el momento de la entrevista. Las intenciones pueden cambiar con los años.

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También hay otra cara del fenómeno. Están las mujeres que no quieren hijos y las que sí los quieren y no consiguen tenerlos. En ese segundo grupo entran en juego el acceso a los tratamientos en la sanidad pública, las listas de espera, y el coste de las clínicas privadas.

Ocho años de cambio: del sondeo de 2018 a los datos de 2026

La comparación con 2018 es el mejor termómetro. Entonces, el porcentaje de mujeres que no quería hijos era tres puntos inferior al actual. La renuncia a la maternidad crece sobre todo en la treintena, donde el alza alcanza el 127% en la franja de 35 a 39 años.

El contexto demográfico ayuda a entender los números. España encadena años con pocos nacimientos y una maternidad cada vez más tardía, y eso explica que los tratamientos de reproducción asistida ocupen un lugar central en las consultas.

El sondeo tampoco entra a valorar el efecto de las políticas de apoyo a las familias, un terreno que queda fuera de su alcance.

Queda la letra pequeña. El resto de resultados llegará más adelante y permitirá afinar el análisis con más detalle. Por ahora, el avance deja una foto nítida: quince de cada cien mujeres españolas descartan hoy la maternidad.

📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: El 15,5% de las mujeres en España no quiere tener hijos, tres puntos más que en 2018.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Mujeres en edad fértil, parejas que buscan tener hijos y pacientes de reproducción asistida.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: Más presión sobre los servicios de reproducción asistida y un nuevo capítulo en el debate sobre la natalidad.