Septiembre se ha convertido en el mes de los reencuentros con viejas fórmulas y de las sorpresas inesperadas en el catálogo de Netflix. La plataforma ha programado una tanda de estrenos que mezcla true crime de autor, adaptaciones literarias, acción con trasfondo social y comedias románticas que nadie esperaba. Esta lista reúne cinco títulos que ya están dando que hablar, tanto por sus nombres potentes —Ryan Murphy, Nicole Kidman— como por propuestas más modestas que han escalado posiciones gracias al boca a boca.
El criterio de selección ha sido tan variado como la propia programación: incluye desde la segunda entrega de una antología criminal que busca repetir el fenómeno de Dahmer hasta una docuserie que ha llegado con una etiqueta confusa y que conviene aclarar. También hay hueco para un thriller que recupera la acción de los ochenta con una mirada crítica y para una comedia basada en una conversión religiosa real. Son historias que funcionan como entretenimiento inmediato, pero que invitan a hablar de ellas mucho después de los créditos.
3Rebel Ridge: acción descarnada con un trasfondo social
Jeremy Saulnier, el director de Blue Ruin y Green Room, regresa a Netflix con un thriller de acción que recupera el ADN del cine de los ochenta. Rebel Ridge presenta a Terry Richmond, un ex marine interpretado por Aaron Pierre, que llega en bicicleta a un pueblo de Luisiana con 36.000 dólares en efectivo para pagar la fianza de su primo. Antes de llegar, la policía local lo derriba y le confisca el dinero amparándose en la confiscación civil de bienes, una práctica real que permite a las fuerzas de seguridad quedarse con propiedades sin necesidad de condena. A partir de ahí, Terry se enfrenta a un jefe de policía corrupto interpretado por Don Johnson. Las comparaciones con Acorralado (First Blood) y con el spaghetti western de Sergio Leone son inevitables: el héroe taciturno que cabalga —o pedalea— hacia un pueblo gobernado por la ley del más fuerte. Pierre, que sustituyó a John Boyega tras su abrupta salida del proyecto, sostiene el filme con una intensidad contenida que lo consagra como estrella de acción.
Lo que eleva a Rebel Ridge por encima del thriller de venganza convencional es su trasfondo social, integrado en la trama sin renunciar al entretenimiento. Saulnier investigó la confiscación civil de activos, un mecanismo legal criticado por su uso abusivo contra comunidades vulnerables, y lo convierte en el motor narrativo: el villano no es solo un policía violento, sino un sistema que financia sus déficits presupuestarios incautando dinero de inocentes. El director evita la carnicería gratuita: Terry emplea la fuerza mínima, casi siempre no letal, lo que hace más creíble y más incómoda su cruzada contra el abuso policial, el perfilado racial y la justicia de fianza. La crítica lo recibió con entusiasmo y el público respondió: se colocó en el número uno mundial de Netflix y superó los 70 millones de visualizaciones en sus dos primeras semanas. Rodada en pleno verano de Luisiana, con calor extremo, la película demuestra que se puede hacer acción descarnada con conciencia social.
