Tres décadas después, el asesinato de Tupac Shakur vuelve a un tribunal de Las Vegas. El juicio por el asesinato de Tupac Shakur arrancó este lunes contra Duane 'Keffe D' Davis, el hombre al que la Fiscalía señala como el cerebro del tiroteo.
La Fiscalía saca la cinta y las memorias
La Fiscalía del condado de Clark ha abierto fuego con dos piezas incómodas: una grabación policial de 2008, y las memorias que el propio Davis publicó en 2019 bajo el título Compton Street Legend. En aquella conversación con la policía, el acusado admitió que viajaba en el coche con sus amigos y que vio a Shakur asomarse por la ventanilla de un BMW.
La jugada de la Fiscalía no pasa por la escena del crimen. Pasa por la boca del propio Davis. En las memorias, se describió como 'uno de los pocos testigos presenciales vivos del asesinato de Tupac'. El primer testigo llamado al estrado fue Garry Dale, el policía que acompañó al rapero en la ambulancia. Según su relato, Tupac dijo que no sabía quién le había disparado, pero añadió: 'Nosotros nos encargaremos de eso'.
La defensa, claro, tiene otra lectura. Sostiene que las memorias eran ficción y que no hay pruebas más allá de las palabras de un hombre que se pasó años contando el crimen como si fuera una anécdota. Traducido a lo que importa: la Fiscalía necesita que el jurado crea que Davis no miente.
De Pantera Negra a chico de la Costa Oeste
Tupac no era un cualquiera con un micrófono. Su madre, Afeni Shakur, fue absuelta del caso Panther 21 estando embarazada de él. Le puso el nombre por Túpac Amaru II. Formado en teatro, poesía y ballet, terminó reinventándose como el chico dorado del gangsta rap de la Costa Oeste. Aquella escena, cruda y sin filtros, le dio el lienzo perfecto para mezclar la calle con la vulnerabilidad.
En 1995 firmó con Death Row Records, el sello de Suge Knight. Dos años antes ya había consolidado su carrera con Strictly 4 My N.I.G.G.A.Z.. Pero fue All Eyez on Me, de 1996, el disco que lo convirtió en una estrella imposible de ignorar. Doble álbum, crudo y vulnerable a la vez. Fue el primer doble disco de hip hop en solitario y sigue siendo una referencia de la Costa Oeste.
Treinta años después, el expediente no lo movió la policía: lo movieron las memorias de un acusado que no supo callarse.
Un juicio con forma de mal guion de true crime
Tupac y Notorious B.I.G. pusieron banda sonora a los noventa. Hit 'Em Up, de 1996, fue la mecha de una pelea entre costas que terminó en la noche del 7 de septiembre. Apenas unos meses después de aquel tema, Shakur murió baleado. Orlando Anderson, el sobrino de Davis y presunto tirador, murió en 1998 en un tiroteo no relacionado. Nunca fue acusado.
Y ahora llega el juicio. Tarde, pero con los focos encendidos. La coartada de la defensa es tan frágil como previsible: si todo lo que contó Davis era ficción, tendrá que explicar por qué la ficción coincidía con los hechos. No es imposible. Pero tampoco es creíble, sobre todo cuando el acusado llevaba años ejerciendo de testigo presencial en entrevistas y podcasts.
Sea cual sea el veredicto, Tupac ya no está en el banquillo. Está en las canciones que siguen sonando, en las camisetas y en una industria que lleva tres décadas convirtiendo el caso en oro. La justicia llega a su manera: sin prisa, sin testigos estrella, con un acusado que envejeció contando el crimen como si fuera una aventura más.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? El juicio por el asesinato de Tupac Shakur ha arrancado en Las Vegas, 30 años después del tiroteo.
- 🔥 ¿Por qué importa? El único acusado es Keffe D, señalado por orquestar el crimen con pruebas sacadas de su propio libro.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Cierra un capítulo clave de la historia del hip hop, aunque llegue tarde y con olor a documental.



