Reformar un piso pequeño de 75 m² no va de añadir metros, sino de quitar pasillos.
Así lo plantea la arquitecta Julia Coy, según Vanitatis: para que una vivienda de este tamaño funcione mejor conviene reducir al máximo los metros perdidos en zonas de paso. Un recibidor demasiado compartimentado o un pasillo largo restan superficie útil a las estancias donde de verdad vives.
El truco para reformar un piso de 75 m²: menos pasillos y más luz
La primera decisión es, casi siempre, eliminar el pasillo distribuidor. No se trata de una cuestión puramente estética: consiste en recuperar metros útiles para las estancias que se viven a diario, como el salón, la cocina o los dormitorios. Eliminar el pasillo distribuidor casi por completo es la forma más directa de que la casa no se quede en pasos.
Lo mismo sucede con el recibidor: cuanto menos compartimentado esté, más fluye la vivienda. La propuesta de Coy busca una transición limpia entre la entrada y la zona de día, algo que se nota sobre todo en pisos donde cada metro cuenta.
La luz natural también marca la diferencia. La arquitecta recomienda orientar las vistas hacia la fachada exterior para aprovechar al máximo la claridad y que la casa parezca más grande sin sumar metros reales.
No todo se resuelve moviendo muebles: al reformar conviene decidir hacia dónde mira la vivienda y qué estancias deben quedarse con la mejor luz. El salón y la cocina suelen ser las grandes beneficiadas.
En un piso de 75 metros, no se trata de abrir tabiques sin criterio: se trata de que cada metro de paso se convierta en espacio útil.
Cómo unificar salón y cocina sin que la reforma se dispare
Unir salón y cocina es otra de las claves. Plantear salón y cocina en un mismo espacio mejora la amplitud y deja que la luz cruce toda la zona de día, una solución cada vez más habitual en pisos urbanos.
Para que los pequeños pasos no rompan la continuidad, Coy propone mantener en esas transiciones la misma materialidad que en la cocina. Si un frente o un panel siguen la misma línea, el ojo no detecta el cambio y la vivienda se lee más ordenada.
El dormitorio principal gana protagonismo con dos bandas de armarios en el dormitorio: la forma más directa de conseguir almacenaje sin invadir el resto de la casa. Además, el baño se plantea semiabierto a la habitación, separado por un mueble que funciona como zapatero.
Es el punto medio entre abrirlo del todo y levantar un tabique convencional.
En la práctica, este esquema deja la casa con más aire: menos tabiques, transiciones limpias y almacenaje concentrado en puntos concretos.
¿Merece la pena copiar esta reforma en un piso estándar?
En un piso urbano de 75 m², esta distribución tiene una lógica clara: la mayoría de los pisos de esa superficie aprovecha mejor cada estancia si elimina pasillos y unifica la zona de día. No hay que olvidar, eso sí, que no todas las paredes se pueden tocar.
Y si no puedes tirar tabiques, hay atajos: quitar puertas, unificar pavimentos o apostar por el mismo color en paredes y frentes también ayuda a que un piso de 75 metros se sienta más grande.
Las bajantes, la estructura, y las vigas descolgadas condicionan la ubicación de baños y cocina. Por eso una buena reforma no consiste solo en tirar tabiques, sino en entender qué permite la vivienda y cómo sacarle partido.
La clave de Coy no es un material caro ni un mueble concreto: es leer la vivienda y quitarle lo que estorba.
Si estás pensando en reformar, el orden importa: mira primero por dónde entran la luz y las instalaciones, y después decide qué abrir y qué no. Ganar amplitud en 75 m² no exige obra faraónica: exige mejor distribución.
🏠 Las llaves de la noticia
- 🔑 Qué te importa: Puedes ganar amplitud visual en un piso de 75 m² sin sumar metros.
- 💡 Por qué te importa: Una mejor distribución y más luz cambian cómo se vive la casa.
- 📊 Apunta estas cifras: 75 m² de vivienda, dos bandas de armarios y una decisión clave: eliminar el pasillo.



