Amaia Montero se sincera sobre su enfermedad y su vuelta a los escenarios: 'Cuando vienes del infierno...'

Tras años de infierno personal, la exvocalista de La Oreja de Van Gogh detalla su lucha contra la enfermedad y cómo el apoyo de sus compañeros fue la mejor terapia. Su regreso, marcado por críticas y cambios en la banda, demuestra que relativizar polémicas es su nueva bandera.

Amaia Montero ha roto el silencio con una frase que es puro acero: “cuando vienes del infierno, solo quieres ascender a la superficie”. La cantante donostiarra, que vuelve a los escenarios tras años de lucha contra la enfermedad, ha concedido una entrevista a El Diario Vasco (recogida por El Español) en la que se abre en canal. Sin filtros, sin miedo al qué dirán, y con la tranquilidad de quien ya ha tocado fondo y ha salido.

Salseo-O-Meter

Nivel de salseo: 8/10. No estamos ante un beef cualquiera: es el regreso de una de las voces más queridas del pop español después de un calvario personal. Las críticas por su estado vocal, la salida de Leire Martínez y la marcha de Pablo Benegas ponen el contexto en ebullición. Y ella, en lugar de esquivar, planta cara con una madurez que desarma a cualquiera.

El 'infierno' del que habla Amaia y del que no tuvo miedo en hablar

A sus 49 años, Amaia Montero mira hacia atrás sin ahorrar detalle sobre lo vivido. “Llevaba tiempo fuera del circuito, estuve muy enferma y lo pasé muy mal, pero me fui curando”, ha admitido. Lo que define como “años muy duros” no es una metáfora hueca: la artista se apartó por completo de los focos y se volcó en su recuperación, un proceso en el que el silencio mediático fue absoluto. Ahora, la intérprete pone nombre a esa travesía y deja claro que no hay margen para el victimismo: lo ha superado y está lista.

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La vuelta a la familia musical ha sido, según sus palabras, la mejor medicina. “Quería volver al mundo pero desde lo que considero ‘mi casa’, y mis compañeros del grupo son mi casa. Ha sido mi mejor cura, una terapia para todos”, ha explicado. Montero insiste en que reencontrarse con la banda que la vio nacer ha sido más efectivo que cualquier otro tratamiento. Y eso, en una industria llena de egos y distancias, es un triunfo en sí mismo.

No es solo un regreso: es un cierre de ciclo hecho a pulmón.

Una vuelta que no pasó desapercibida: críticas, ausencias y polémicas

Pese a la carga emocional del momento, el retorno no ha sido un camino de rosas. Las primeras actuaciones despertaron comentarios sobre su estado vocal y su puesta en escena. Montero no se esconde: sabe que hubo “gente esperando mi caída” y lo asume con deportividad. “Al principio hubo nervios, sabía que había gente esperando mi caída. Quería vivir el escenario, estar ante el público otra vez”, ha contado, restando hierro a las críticas. Su receta es tan sencilla como poderosa: cuando has pasado por lo peor, lo demás es ruido.

El terremoto en la formación de La Oreja de Van Gogh añade capas al drama. La salida de Leire Martínez tras 15 años al frente y la marcha posterior del guitarrista y compositor Pablo Benegas, hijo del histórico dirigente socialista Txiki Benegas, han dejado un vacío que los miembros veteranos intentan llenar con complicidad. “Conservamos lo mejor del principio, las risas y la complicidad de cuando teníamos 20 años, pero con la tranquilidad de estar ya en torno a los 50”. Amaia lo celebra incluso a riesgo de sonar cursi: “me emociona lo bien que seguimos congeniando”.

Por qué este regreso va más allá de la música

El caso de Amaia Montero recuerda a otras figuras que han reconstruido su carrera tras un bache de salud —desde Robbie Williams hasta Luz Casal—, pero con una singularidad: en plena era de la cancelación inmediata, ella ha decidido no pelear contra los haters, sino ignorarlos. “Los rumores y las polémicas me dan igual”, ha zanjado. No es desdén, es supervivencia emocional aprendida en la trinchera.

La madurez con la que afronta la exposición mediática contrasta con el ansia de perfección que a menudo devora los regresos. Aquí no hay postureo: hay una mujer que sabe que lo importante es estar viva y cantar, y que el resto es decorado. Su sinceridad está conectando con un público que valora más la verdad que los agudos perfectos. Por eso, más allá de las listas de ventas, lo que está en juego es una historia de resiliencia que trasciende el cotilleo y se convierte en ejemplo.

Eso sí, la industria no perdona una nota desafinada, y el camino por recorrer es exigente. Pero con una banda que la arropa —los cambios internos, según ella, no han erosionado la química— y una actitud que ha dejado atrás los miedos, Amaia Montero parece haber encontrado la fórmula para que esta segunda oportunidad no se quede en un simple regreso nostálgico. Los próximos conciertos dirán si la voz sigue a la altura de la voluntad, pero de momento la lección está dada: cuando vienes del infierno, todo sabe a victoria.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿De qué va exactamente? Amaia Montero vuelve a cantar con La Oreja de Van Gogh tras superar una grave enfermedad y lo cuenta sin filtros.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Es el regreso más emotivo del pop español, salpicado de críticas, cambios en la banda y una lección de vida que cala hondo.
  • 📲 ¿Por qué está en todos los móviles? Porque su frase “cuando vienes del infierno solo quieres ascender” es pura gasolina viral, y su madurez ante el hate es justo lo que necesitábamos leer.