Nadie te avisa de esto cuando sales de la farmacia con antibióticos: el azúcar que tomes esos días daña más tu microbiota.
Lo que vieron en 9.400 comidas y 1.000 muestras de heces
El estudio lo firma un equipo del City of Hope con la colaboración del NYU Langone Health y el Memorial Sloan Kettering, y acaba de publicarse en la revista Nature. Durante cinco años siguieron a 173 pacientes con cáncer de sangre sometidos a un trasplante de células madre, un grupo con un riesgo altísimo de desequilibrio intestinal.
Cualquiera que haya tomado antibióticos lo reconoce: retortijones, diarrea y esa sensación de que algo se ha roto por dentro. Estos fármacos matan la infección, sí, pero también arrasan de forma indiscriminada con las bacterias beneficiosas del intestino y dejan vía libre a los microbios que no interesan. Ese desequilibrio tiene nombre: pérdida de diversidad de la microbiota intestinal.
Y no, no se basaron en lo que los pacientes recordaban. Cada bandeja del hospital llegaba con un cuestionario, y los investigadores anotaron 9.419 comidas, más de 40.000 alimentos y 1.000 muestras de heces de 158 personas. Es el registro dietético más detallado que se ha hecho en este contexto.
El enterococo, el nombre que conviene recordar
El resultado apareció una y otra vez: quienes comían más dulces perdían más diversidad bacteriana. Por cada 100 gramos más de dulces, la caída de diversidad subía un 24 %. Ocho de cada diez pacientes tomaban además antibióticos de amplio espectro, los que arrasan con casi todo.
Cuando la diversidad cae, deja de haber competencia en el intestino, y ahí entra el enterococo. Esta bacteria aprovecha el hueco y se multiplica sin freno. En pacientes trasplantados, ese exceso va asociado a más infecciones de torrente sanguíneo y a complicaciones serias.
El antibiótico abre la puerta y el azúcar le pone la alfombra roja a las bacterias que menos te convienen.
Para comprobarlo, el equipo repitió la prueba con ratones sanos. Los que comieron mucha sacarosa y tomaron antibióticos desarrollaron el mismo brote de enterococo. Los que tomaron azúcar sin antibióticos mantuvieron su microbiota intacta. La combinación es lo que hace el daño, no el dulce por sí solo.
Marcel Van den Brink, coautor principal del estudio, lo resume sin dramatismos: 'Todavía es pronto como para recomendar a todas las personas que toman antibióticos que eviten el azúcar'. Pero suelta un detalle incómodo: los batidos nutricionales, los smoothies y las bebidas deportivas que se reparten en los hospitales son azúcar líquido.
Qué hago yo con esto a partir de mañana
Aquí toca no exagerar. El estudio se hizo con pacientes oncológicos hospitalizados, no con quien se toma un sobre de amoxicilina por una faringitis. Nadie ha demostrado que un flan te destroce la flora de por vida. Lo que sí dice la evidencia es que limitar los dulces esos días no cuesta nada y no tiene efectos secundarios. Yo me quedo con lo práctico.
Los probióticos, de momento, no son la respuesta: el propio equipo reconoce que no hay pruebas sólidas de que preserven la diversidad del microbioma, aunque mucha gente los tome igual. La palanca fácil está en el carro de la compra. Menos bollería, menos refrescos y menos zumo industrial durante la semana del tratamiento. Así de simple.
🧠 Para soltarlo en la cena
El azúcar alimenta a las bacterias malas cuando tomas antibióticos.




