Decorar un piso pequeño de 55 m2: tres claves para integrar molduras y parqué originales

La reforma de un piso de 55 m² en un edificio del siglo XIX muestra que se puede ganar amplitud sin borrar las molduras ni el parqué de espiga. La arquitectura del estudio Atelier Orzan combina una paleta corta, almacenaje oculto y materiales contemporáneos.

Decorar un piso pequeño de 55 metros no es renunciar a las molduras ni al parqué originales: es colocarlos en el centro. La reforma de un antiguo apartamento en Le Havre, obra del estudio francés Atelier Orzan, lo demuestra con tres decisiones de interiorismo.

La vivienda forma parte de un edificio de finales del siglo XIX y arrastraba varias transformaciones que la habían dividido en apartamentos pequeños. Aun así conservaba techos de unos tres metros, ventanas orientadas al sur y un parqué de espiga con mucha personalidad. Los nuevos dueños, una pareja de treintañeros, se enamoraron de ese carácter antiguo: ella se mueve con pasión por la cocina y él es ingeniero agrónomo. Los arquitectos Thibaut Blondet y Emile Bruneau entendieron que no hacía falta demolerlo todo para ganar espacio.

Crear perspectiva sin tirar tabiques

El piso estaba organizado en fila, con puertas por todas partes y un salón que funcionaba como espacio de paso. En lugar de multiplicar las obras, Atelier Orzan usó la chimenea situada entre la cocina y el salón como pieza central. La abrió por ambos lados y dejó que delimitara las dos estancias sin cerrarlas.

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En la cara del salón, ese elemento funciona como estantería; en la de la cocina, como aparador. Los armarios bajos esconden los radiadores. Esa es una de las reglas de oro de un piso pequeño: almacenar y ocultar sin sumar muebles. Incluso la puerta del dormitorio queda integrada en un mueble de pared a modo de puerta secreta.

Juegos de perspectiva y simetría hacen el resto. En el salón se vació el centro de una pared de armarios a medida para reproducir la estantería de enfrente. El resultado es una sensación de espacio más generosa sin renunciar a la capacidad de guardado.

En un piso pequeño no se trata de abrir todas las paredes, sino de decidir qué elemento hace de columna vertebral y organizar el resto alrededor.

Dejar que el parqué y las molduras manden en la paleta

El parqué original es de pitchpin, un pino americano de fibra compacta. Con los años se había oxidado y lucía un tono miel muy intenso. El estudio decidió no teñirlo y aprovechar ese color como punto de partida. A partir de ahí, eligió muebles de madera de okoumé teñida en tono miel para la cocina; en el salón, el valchromat caqui, un panel de fibra con colorantes orgánicos, da la réplica más sobria.

Las molduras, las cornisas y los rosetones conviven sin estridencias con la carpintería contemporánea. La clave no está en imitar lo antiguo, sino en medir el contraste. Las piezas ligeras de acero inoxidable, como la lámpara colgante Frisbi de Achille Castiglioni y las sillas Spaghetti de Giandomenico Belotti, actualizan el conjunto sin borrar el pasado.

El dormitorio, al que se accede desde la biblioteca del salón, se resuelve con un cabecero macizo de okoumé que hace de vestidor y un blanco roto muy luminoso. La cortina vaporosa recorre desde el cabecero hasta la cocina: tamiza la luz y esconde el paso al baño sin levantar un tabique.

Lo que esta reforma puede aportar a tu piso antiguo

Este proyecto no es una lección de presupuesto, sino de jerarquía. En una vivienda de menos de 60 metros, cada mueble nuevo debe resolver algo: guardar, separar, tamizar o reflejar la luz. La paleta de madera cálida, blanco roto y acero mantiene la coherencia sin añadir ruido visual.

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El baño repite la estrategia con baldosas de cemento en tonos verdes que miran al jardín y muebles de la misma madera. En cocina y baño, el suelo de hormigón pulido aclara la luz natural. La paleta limitada de madera, blanco roto y verde unifica todos los ambientes y evita que el piso parezca un muestrario.

Para una reforma real, el aprendizaje es claro: antes de tirar una pared, pregúntate si una estantería de doble cara, una puerta integrada o una cortina pueden hacer el mismo trabajo. Y si tienes molduras o parqué originales, no los trates como un problema a cubrir. Con una base neutra y pocos tonos bien elegidos, lo antiguo funciona como textura, lo nuevo aporta ligereza y cada metro cuadrado suma dos funciones.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: Un piso de 55 m² conserva sus molduras y su parqué original sin perder sensación de amplitud.
  • 💡 Por qué te importa: Las soluciones de almacenaje oculto y doble cara son copiables en cualquier reforma pequeña.
  • 📊 Apunta estas cifras: 55 m², techos de unos 3 metros y un parqué original de pino americano.