El IPC de julio de 2026 sube al 3,6%, la tasa más alta en dos años. El repunte, confirmado por el INE, se apoya en los carburantes y la electricidad.
¿Qué ha pasado con el IPC de julio?
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha revisado una décima al alza el avance preliminar del 3,5% y ha confirmado que el Índice de Precios de Consumo (IPC) se situó en el 3,6% interanual. Es la cifra más alta desde mayo de 2024.
Con el dato de julio, la inflación en España encadena cinco meses consecutivos por encima del 3%. La vivienda y el transporte concentraron la presión: dentro de la vivienda, la electricidad fue el componente más inflacionista, seguida del gas y de los combustibles líquidos; en el transporte, también pesaron los carburantes.
El Ministerio de Economía detalla que el gasóleo registró una variación interanual del 15,7% en julio, por encima del umbral del 15% previsto en en el decreto de medidas para contener el impacto de la guerra. Al superarlo, se activa de forma automática una cláusula de salvaguarda.
La rebaja del Impuesto sobre Hidrocarburos aplicable al gasóleo pasará a 20 céntimos por litro en septiembre, frente a los 5 céntimos inicialmente previstos. La gasolina, con una subida del 7,3%, se mantiene por debajo de ese umbral y conserva la retirada gradual.
En septiembre, la rebaja para la gasolina será de 5 céntimos por litro. Los alimentos, en cambio, moderaron su avance: la variación interanual fue del 1,6%, tres décimas menos que en junio y el nivel más bajo desde 2021, según el Ministerio de Economía.
El repunte no es generalizado: la energía concentra la subida mientras los alimentos frenan su avance.
¿A quién afecta y cómo?
El encarecimiento de la energía se nota en las facturas del hogar y en el transporte. El alza de los carburantes presiona la movilidad de las familias y el funcionamiento de autónomos y pequeñas empresas.
La cesta de la compra, sin embargo, muestra una evolución más moderada: los alimentos y bebidas no alcohólicas bajaron en julio respecto a junio, con caídas de frutas, frutos secos, hortalizas, legumbres y patatas.
La inflación subyacente —que excluye los alimentos no elaborados y la energía— se situó en el 3%, una décima más que en junio. En términos mensuales, el IPC subió un 0,3% respecto a junio, impulsado por gasolinas, electricidad y paquetes turísticos.
El vestido y el calzado también bajaron por las rebajas de verano. El IPC armonizado subió hasta el 3,9% interanual, con una variación mensual plana del 0,0%, según el INE.
Qué dice el dato en perspectiva
El repunte de julio no es un fenómeno aislado. La inflación lleva cinco meses por encima del 3% y la subyacente se ha instalado en el 3%. La última vez que el IPC interanual estuvo tan alto fue en mayo de 2024.
La comparación con aquel momento revela un cambio de patrón. Ahora la presión no procede de los alimentos, sino de la energía y de los servicios turísticos. Las familias notan el efecto en la factura de la luz, en el repostaje y en las vacaciones.
Para los próximos meses, la clave estará en la evolución de los carburantes y en si la moderación de los alimentos compensa el alza energética. La cláusula de salvaguarda ya está activada para elevar la rebaja del gasóleo en septiembre, según el Ministerio de Economía.
El consumo de los hogares es la variable a vigilar. Con las hipotecas referenciadas al euríbor, una inflación más persistente puede reavivar las tensiones sobre la capacidad adquisitiva de las familias.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: El IPC de julio de 2026 sube al 3,6%, la tasa más alta desde mayo de 2024.
- 👥 Quiénes son los afectados: Hogares, conductores y consumidores, con foco en familias y pequeños negocios.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Más presión en hipotecas, movilidad y consumo si la energía sigue al alza.



