Anabel Pantoja ha dicho basta. La influencer y colaboradora de televisión, que desde hace dos años comparte en redes su día a día como madre, se ha plantado ante la avalancha de comentarios negativos que recibe cada vez que muestra cómo cría a su hija Alma. Lo ha hecho con la voz entrecortada y sin esconder las lágrimas, en un vídeo que ha corrido como la pólvora entre sus seguidores.
El detonante fue una publicación en la que se veía cómo acostaba a la pequeña y después se iba a dormir ella misma con tapones en los oídos. Esa imagen, aparentemente inofensiva, desató un aluvión de críticas sobre su capacidad para reaccionar si Alma necesitara algo durante la noche. Anabel no se quedó callada.
Anabel Pantoja explica por qué usa tapones para dormir
"Me está dando un poco de miedo el ser yo misma y el contaros mi día a día y mi vida", confesaba la sevillana al inicio de su comunicado. Reconocía que, al tratarse de un personaje público, cualquiera tiene derecho a opinar sobre lo que comparte, pero también dejaba claro que ese derecho tiene un límite cuando se convierte en juicio constante.
La influencer quiso despejar cualquier duda sobre su rutina nocturna: su habitación no tiene puerta, Alma duerme al fondo con la puerta abierta y ella usa tapones por problemas propios de sueño. Pero insistió en que eso no significa que no esté pendiente de su hija en todo momento, por mucho que las redes hayan interpretado lo contrario.
Quién es Anabel Pantoja y su vínculo con Alma
Anabel Pantoja es sobrina de Isabel Pantoja y uno de los rostros más conocidos de la televisión española tras años como colaboradora en Telecinco. Su hija Alma nació el 23 de noviembre de 2024, fruto de su relación con David Rodríguez, y desde entonces se ha convertido en el centro absoluto de la vida de la influencer.
La maternidad ha marcado un antes y un después en la carrera pública de Anabel. Lo que comenzó como contenido espontáneo en redes sociales se ha transformado en un escaparate constante de su crianza, algo que le ha traído tanto cariño como una exposición que no siempre puede controlar.
Las críticas que más le han dolido
No ha sido la única polémica. Anabel también ha tenido que responder a comentarios sobre la alimentación que le ofrece a su hija. "Ahora que vais de nutricionistas, ¿qué es correcto y no correcto para la alimentación de una bebé?", preguntaba con la voz rota, dejando ver que el desgaste emocional se acumula con cada nueva ola de juicios.
La colaboradora fue tajante al aclarar que compartir el desayuno de Alma en redes no es una recomendación ni una guía para otras familias. "Cada uno tiene su propio estilo", zanjó, recordando que su intención nunca fue marcar pautas de crianza para nadie más que para su propia hija.
El mensaje final de Anabel Pantoja a sus críticos
Con la voz firme pese a las lágrimas, Anabel remató su comunicado con una frase que ha quedado grabada entre sus seguidores: "Yo no soy un saco de boxeo. Puedo parecerte gordita, que no tengo cuerpo o que qué mal la comida que le doy a mi hija, pero no tenéis que aprovecharos de ese ensañamiento". Su conclusión fue clara: "No estamos en guerra. No tenéis que destruirme, me hacéis más fuerte".
La reflexión llega en un año especialmente duro para la influencer, marcado por varios frentes que se han solapado con su maternidad:
- El ingreso hospitalario de Alma en enero de 2025 por una lesión cerebral que un informe forense atribuyó a un zarandeo violento.
- Meses de especulación mediática sobre la investigación judicial abierta por ese episodio.
- Rumores de infidelidad y crisis de pareja con David Rodríguez, que finalmente celebraron juntos su cuarto aniversario.
- Su mudanza prevista a Sevilla en septiembre, buscando estabilidad familiar cerca de su madre y su entorno más cercano.
Por qué la maternidad expuesta genera tanto ruido
El caso de Anabel Pantoja no es aislado. Cada vez más creadoras de contenido que muestran su crianza en redes se enfrentan a un escrutinio que va mucho más allá de lo razonable, y los expertos en comunicación digital llevan tiempo advirtiendo sobre el coste emocional de esta exposición constante.
Lo que distingue a Anabel de otros casos es la firmeza con la que ha decidido marcar límites sin dejar de compartir su vida. Su reacción apunta a una tendencia que cada vez gana más fuerza entre las figuras públicas: poner freno al juicio ajeno sin renunciar a la autenticidad que las conecta con su comunidad. Una lección que, más allá de la polémica puntual, puede marcar un antes y un después en cómo los influencers gestionan la crianza en público.





